En marcha una nueva edición de esta iniciativa del Ayuntamiento de la capital abulense
Soledad y Montserrat: dos historias de cáncer, lucha y acompañamiento
La voz de los pacientes revela los desafíos y aprendizajes de un proceso oncológico
Detrás de cada cifra hay una historia personal, escuchar la voz de los pacientes es clave para comprender el impacto real del cáncer más allá de los datos. Así lo defiende la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que sitúa la humanización de la atención como una prioridad.
En ese contexto, los testimonios de Soledad del Río y Montserrat Masiá, pacientes oncológicas y voluntarias de la Asociación Española Contra el Cáncer han compartido su experiencia en un encuentro moderado por la presidenta provincial de la entidad, Lola Rodríguez, poniendo rostro a una realidad que muchas personas atraviesan.
Soledad fue diagnosticada de cáncer de estómago hace casi 21 años. Todo ocurrió de forma repentina: una llamada de su médica, una cita urgente y una operación inmediata. "Me dijeron que tenía un tumor y que me tenían que operar", recuerda. Tras la cirugía llegó la quimioterapia, un tratamiento duro que afrontó con miedo, pero también con una razón poderosa para seguir adelante, "no me quería morir, tenía la boda de mi hija y una nieta en camino".
Aunque contó con el apoyo de su familia, Soledad reconoce que el acompañamiento de la AECC fue decisivo. "La asociación me ayudó muchísimo, me hicieron entender muchas cosas que no tenía ni idea". Aquel respaldo fue tan importante que, cuando se recuperó, decidió hacerse voluntaria. Hoy, pese a las secuelas, se siente bien y agradecida, "estoy estupendamente, con mis carencias, pero muy bien".
El camino de Montserrat Masiá ha sido aún más complejo. Primero padeció un cáncer de pulmón y, cuatro años después, un cáncer de estómago. Ha pasado por quimioterapia, radioterapia y cirugías, además de una recaída que le impidió completar el tratamiento. "Fue un palo muy duro", admite. Las dificultades para alimentarse, la anemia persistente y las revisiones constantes siguen formando parte de su día a día.
Lejos de su familia y con el apoyo casi exclusivo de su marido, Montserrat vivió algunos de los momentos más difíciles en soledad. "Pasé la quimio sola en casa, y eso es bastante duro". En ese proceso, la Casa de Acogida de la AECC en Madrid fue fundamental, "estuve 37 días y la atención fue fenomenal, me sentí muy cuidada".
Ambas coinciden en la importancia del apoyo psicológico, la compañía y los recursos que cubren necesidades invisibles como los desplazamientos, el alojamiento o el asesoramiento nutricional. Aunque muchas veces esas necesidades se cubren gracias a la familia, existen y marcan la diferencia.
Hoy, Soledad y Montserrat siguen adelante, revisión a revisión, convencidas de que compartir su experiencia ayuda a otros. "Paso a paso, aquí seguimos", resume Montserrat.








