El 40% de la superficie de la DOP Cebreros, afectada por el incendio de Burgohondo

La vendimia ha arrancado con la variedad autóctona Albillo Real

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El 40% de la superficie de la DOP Cebreros, afectada por el incendio de Burgohondo
El autor esCarlos Jiménez
Carlos Jiménez
Lectura estimada: 2 min.

La Denominación de Origen Protegida Cebreros ha iniciado su campaña de vendimia de 2026 bajo la sombra de los devastadores incendios forestales que han arrasado la Sierra de Gredos, enfrentando una de las situaciones más complejas y desafiantes de su historia. Con focos aún activos y la cautela como bandera, el sector vitivinícola abulense evalúa los daños que ya perfilan una añada marcada por las pérdidas y la incertidumbre.

Las estimaciones preliminares revelan que, de las casi 500 hectáreas de viñedo amparadas por la DOP Cebreros, unas 200 hectáreas (el 40%) han quedado dentro del perímetro de los incendios, que en el conjunto de la provincia abulense han afectado a unas 55.000 hectáreas. La afección se concentra especialmente en el término municipal de Cebreros, con 180 hectáreas comprometidas, seguido por El Tiemblo, donde prácticamente el 100% de sus 13 hectáreas de viñedo de la DOP han sido alcanzadas por las llamas, y en menor medida Burgohondo y El Barraco. Otros municipios como Navaluenga, Sotillo de la Adrada, Navahondilla o Mijares, aunque afectados por los incendios en su territorio, han visto sus viñedos a salvo.

La vendimia, que ha arrancado con la variedad autóctona Albillo Real, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de esta uva. Aunque representa solo cerca del 10% del viñedo amparado, el 75% del Albillo Real registrado en la DOP se encuentra dentro de los límites del fuego. Esta situación anticipa una producción de la variedad blanca especialmente escasa para la añada de este año.

Además de la pérdida directa de cepas, la cercanía de las llamas y el humo a la uva ya enverada y madura supone una seria amenaza para la calidad. Los viticultores deberán extremar las precauciones para evitar la impregnación de olores a humo y ceniza en el mosto, lo que podría generar sabores indeseados y comprometer la elaboración de los vinos.

La situación es ligeramente menos crítica para la Garnacha, que constituye el 90% restante de la denominación. Su mayor dispersión geográfica en zonas que no han sido alcanzadas por el fuego, como Villanueva de Ávila, Navalmoral de la Sierra, Lanzahíta o San Esteban del Valle, abre un margen de continuidad para el conjunto de la producción de la DOP.

Necesidad de apoyos

Más allá de la vendimia actual, la preocupación se extiende al futuro. Resulta prematuro determinar cuántas cepas podrán recuperarse; habrá que esperar a la brotación de la próxima primavera para evaluar la supervivencia de las plantas. A esta incógnita se suma la inquietud por el posible desplazamiento de la fauna silvestre hacia los viñedos sanos tras la destrucción de su hábitat, un fenómeno ya constatado por algunos viticultores.

El sector también expresa su preocupación por mantener el ánimo de muchos de sus agricultores, cuya media de edad es elevada. Ante este panorama desolador, la DOP Cebreros observa con prudencia los acontecimientos, a la espera de que las administraciones y el sector de la hostelería articulen los apoyos necesarios para sostener la actividad vitivinícola en una comarca que ya lucha contra las inclemencias del cambio climático.

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