El campo abulense se movilizará con una tractorada el próximo viernes

Denunciarán la competencia desleal, la burocracia y los acuerdos comerciales "injustos"

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El campo abulense se movilizará con una tractorada el próximo viernes
Tractorada celebrada el pasado jueves en la ciudad de Ávila. (Foto: Javier Ruiz-Ayucar)
El autor esCarlos Jiménez
Carlos Jiménez
Lectura estimada: 3 min.

Este próximo viernes 30 de enero, las calles de Ávila se llenarán de tractores como parte de una jornada de protesta impulsada por agricultores y ganaderos de la provincia abulense. La movilización, que comenzará a las 11 horas con salida desde San Vicente, tiene como objetivo principal hacer llegar a las administraciones y a la Unión Europea un mensaje contundente: se exigen reglas justas, reciprocidad y respeto para el sector primario.

Esta tractorada se enmarca dentro de una ola de movilizaciones que recorren España desde el pasado lunes, culminando este viernes en una jornada central que busca defender el futuro del campo y la alimentación europea. Las organizaciones Alianza UPA-COAG, ASAJA y UCCL son las impulsoras de estas protestas en Ávila, las cuales apuntan directamente a un conjunto de problemáticas que ponen en jaque la viabilidad de las explotaciones.

Entre las principales reivindicaciones, destaca el rechazo frontal al acuerdo UE-Mercosur. Los productores consideran que este pacto representa un claro ejemplo de comercio sin reciprocidad, al permitir la entrada de productos agrícolas y ganaderos de terceros países que se producen bajo normativas sanitarias, fitosanitarias, laborales y medioambientales "mucho más laxas" que las exigidas a los agricultores y ganaderos europeos. Esta situación genera una "competencia desleal inasumible" que, según denuncian, no solo pone en riesgo la viabilidad del campo europeo, sino también la seguridad alimentaria de los consumidores.

Los manifestantes subrayan que no se oponen a los acuerdos comerciales, sino a aquellos que se realizan "sin condiciones justas". El ejemplo del reciente acuerdo con India, donde la presión del sector logró excluir productos sensibles, demuestra, a su juicio, que "otra política comercial es posible cuando se escuchan las demandas". Por ello, reclaman abrir mercados sin sacrificar sectores estratégicos.

La demanda de reciprocidad real y controles eficaces en frontera es otro de los pilares de esta movilización. Es inaceptable, argumentan, que se prohíban sustancias y prácticas a los productores europeos mientras se permiten en productos importados. Se exige que "las mismas reglas se apliquen a todos", con controles rigurosos y no meramente simbólicos.

Además, la burocracia asfixiante es otro de los puntos críticos. Los agricultores y ganaderos denuncian pasar más tiempo tramitando papeleo que trabajando en el campo, debido a normas complejas y cambios constantes que **alejan de la realidad productiva** y ponen en riesgo miles de explotaciones. La exigencia es clara: **menos burocracia y más sentido común**

Presupuesto agrario

En cuanto al presupuesto agrario, las organizaciones reclaman un Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea sin recortes para la Política Agraria Común (PAC) en el periodo 2027-2033. Consideran que la propuesta actual "no prioriza al agricultor ni al ganadero profesional" y defienden los dos pilares actuales: ayudas directas y desarrollo rural.

Los costes de producción disparados – energía, fertilizantes, piensos, mano de obra – son otro factor que hace inviable la actividad cuando los precios en origen no cubren gastos. "No se puede hablar de sostenibilidad ni de futuro si no hay rentabilidad", sentencian.

El sector también señala el impacto de la guerra de Ucrania y una globalización "mal gestionada", que han alterado mercados sin que el sector contase con una red de seguridad suficiente. La sanidad animal es considerada una línea roja, ya que Europa impone exigencias máximas a sus productores, pero permite la entrada de productos o animales de terceros países sin las mismas garantías, "poniendo en riesgo explotaciones enteras".

Finalmente, las reivindicaciones se extienden a las inversiones para la modernización de explotaciones y a la defensa del sector ganadero frente a la fauna salvaje, especialmente el lobo, que genera pérdidas millonarias en Castilla y León y en la provincia abulense, sumado al daño causado por animales como jabalíes y plagas de conejos.

El mensaje del campo abulense es inequívoco: quieren producir, exportar y competir, pero con reglas justas. No piden privilegios, sino "coherencia, reciprocidad y que Europa escuche al campo", porque sin él, advierten, no hay soberanía alimentaria, ni mundo rural, ni futuro.

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