De las cenizas de Burgohondo al cielo: dos abulenses premiados por FEMUR

Alba Pozo y Pedro Sánchez han recibido en Segovia el Premio FEMUR por la Igualdad 2026 por abrir camino a las mujeres en profesiones masculinizadas

De las cenizas de Burgohondo al cielo: dos abulenses premiados por FEMUR
Pedro Sánchez, Alba Pozo y Lucía Sánchez,, premiados abulenses por FEMUR.
El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
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Hay sueños que empiezan en la infancia, entre galones de piloto y despedidas imaginarias antes de salir a volar, y vocaciones que nacen del contacto con la naturaleza y se afianzan entre pinares, animales y jornadas de trabajo en el monte. Este jueves, dos historias de Ávila se han encontrado en el Teatro Juan Bravo de Segovia, donde Alba Pozo y Pedro Sánchez han recibido el Premio FEMUR por la Igualdad 2026 por abrir camino en profesiones tradicionalmente masculinizadas.

Ella, capataz de una brigada forestal y natural de Santa Cruz de Pinares, conoce de cerca los riesgos de luchar contra el fuego después de resultar herida durante el incendio de Burgohondo del pasado verano. Él, piloto de aviación de Santa María del Berrocal, ha compartido con su hija Lucía uno de los momentos más especiales de su trayectoria: volar juntos por primera vez en una cabina de avión. Dos vidas diferentes que comparten la pasión por su trabajo y un mensaje común: la vocación no entiende de género.

La Federación Española de la Mujer Rural (FEMUR) ha distinguido a ambos en la vigésima edición de sus Premios Nacionales por la Igualdad Mujer y Hombre. Durante la gala, presentada por la periodista Consuelo Berlanga, sus historias han puesto rostro a la importancia de derribar barreras y demostrar que las mujeres pueden desarrollar su talento en cualquier ámbito profesional.

Alba Pozo, entre las llamas y la recuperación del monte

"Es un honor y un orgullo tener este reconocimiento", ha afirmado Alba, que ha recibido el galardón después de un verano marcado por el incendio de Burgohondo, en el que sufrió quemaduras en una pierna mientras participaba en las labores de extinción.

El fuego comenzó el 22 de julio y avanzó por el entorno del valle del Alberche, obligando a los equipos de extinción a enfrentarse a unas condiciones especialmente complicadas. Alba se encontraba trabajando con su cuadrilla cuando el viento cambió y tuvieron que refugiarse detrás de un camión. La capataz resultó herida, aunque, como recordó durante la gala Consuelo Berlanga, ella misma resumió lo sucedido como parte de los riesgos de estar en primera línea.

La presentadora reconstruyó durante su discurso la historia de una joven de 23 años que encontró su lugar profesional en el campo. Santa Cruz de Pinares, su pueblo, y el contacto con la naturaleza forman parte de una vocación que viene de lejos, de aquellos años en los que deseaba salir del colegio para ir al campo con su padre.

Ahora, su trabajo también consiste en ayudar a que el monte vuelva a recuperarse después de las llamas. Las actuaciones para frenar el arrastre de cenizas y sedimentos y la regeneración natural del terreno forman parte de ese proceso. Berlanga ha evocado una imagen especialmente significativa: los pequeños robles que empiezan a crecer entre las cenizas del incendio.

Pero el reconocimiento a Alba también pone el foco en las dificultades que todavía afrontan las mujeres en el sector forestal. "Al final se piensa que no eres capaz de ello", ha explicado al referirse a los obstáculos que puede encontrar una mujer para acceder a determinados puestos de trabajo.

La capataz ha contado que, en ocasiones, cuando tiene que enfrentarse a un incendio o comunicarse con responsables de mayor rango, estos se dirigen primero a sus compañeros hombres. Son situaciones que, aunque no ha vivido de manera constante, siguen produciéndose en una profesión en la que las mujeres van ganando presencia.

Por eso, Alba espera que su trayectoria sirva de ejemplo para quienes todavía dudan si dar el paso. "Yo espero servir de imagen, de referente para todas esas mujeres que lo quieran hacer", ha señalado.

Su mensaje es que la capacidad no depende de ser hombre o mujer, sino de la implicación con el trabajo. "No creo que sea una cuestión de ser hombre o mujer, sino del compromiso que tú tengas con el trabajo, la pasión que tengas con el trabajo", ha afirmado. Una manera de reivindicar que las mujeres también tienen su lugar en la protección de los montes y en la lucha contra los incendios.

Pedro y Lucía, un sueño cumplido a 10.000 metros de altura

La historia de Pedro Sánchez tiene como escenario el cielo, aunque sus raíces se encuentran en Santa María del Berrocal. El piloto, con 35 años de experiencia, ha recibido el premio por transmitir a su hija Lucía la pasión por una profesión históricamente vinculada a los hombres.

Consuelo Berlanga ha emocionado al auditorio al recordar cómo Lucía, desde muy pequeña, jugaba con los galones de su padre, se ponía los tacones de un disfraz de princesa y cogía su maletín antes de repetir una frase que escuchaba en casa: "Adiós mamá, me voy a volar".

Aquel deseo infantil se convirtió en realidad el pasado 31 de julio. Ese día, padre e hija compartieron por primera vez una cabina de avión durante un vuelo entre Málaga y Ámsterdam, con Lucía como segunda piloto. A 10.000 metros de altura, los dos culminaron un sueño que había comenzado cuando ella apenas tenía siete años.

"Para un padre es lo más grande que te puede pasar", ha reconocido Pedro al hablar de que su hija haya elegido la misma profesión y haya conseguido compartir vuelo con él. Una experiencia que, según ha explicado, hizo que el reconocimiento de FEMUR resultara todavía más gratificante.

Lucía también ha recordado cómo la aviación ha formado parte de su vida desde la infancia. "Es algo que te va creciendo dentro", ha afirmado al explicar que siempre tuvo claro que quería seguir los pasos de su padre y que, poco a poco, está consiguiendo su objetivo.

Su trayectoria refleja también los cambios que se están produciendo en el sector. En su promoción de la escuela de pilotos eran siete alumnos y ella era la única mujer. Sin embargo, asegura que nunca ha encontrado barreras que le impidieran avanzar y que siempre se ha sentido apoyada, tanto por sus compañeros como en las compañías en las que ha trabajado.

Además, ha tenido la oportunidad de volar con mujeres que ya son comandantes. Para ella, verlas al frente de un avión representa una referencia para el futuro y una muestra de que otras mujeres pueden alcanzar esa misma posición.

Pedro, por su parte, ha animado a quienes sueñan con dedicarse a la aviación a que no renuncien a intentarlo. "Si una mujer tiene el sueño de ser piloto, pa'lante", ha defendido, convencido de que la vocación y la pasión son fundamentales para ejercer una profesión que considera especialmente bonita.

El piloto ha reconocido que la llamada de FEMUR le sorprendió inicialmente, al no conocer la organización. Sin embargo, su vínculo con el medio rural y la posibilidad de que se reconociera la historia compartida con su hija hicieron que el galardón adquiriera un significado especial.

Dos historias abulenses con un mismo mensaje

Los premios a Alba y Pedro han formado parte de una edición que también ha distinguido a la periodista Isabel Gemio, al periodista Agustín Bravo, a la ganadera Marta García y al cantante y bailarín Jorge González.

En el caso de los dos abulenses, el reconocimiento trasciende sus logros individuales. Alba representa a las mujeres que trabajan en la protección del medio natural y se enfrentan a los riesgos de los incendios forestales; Pedro y Lucía simbolizan el valor de transmitir una vocación y compartir el camino hacia un sueño.

Desde Santa Cruz de Pinares hasta Santa María del Berrocal, las raíces rurales de ambos acompañan unas trayectorias que han encontrado en sus respectivas profesiones una forma de vida.

Sus historias, celebradas este jueves en Segovia, recuerdan que abrir camino también significa ofrecer referentes a quienes vendrán después: mujeres que quieran ponerse al frente de una brigada forestal, niñas que sueñen con pilotar un avión y jóvenes que todavía necesitan comprobar que su futuro no tiene por qué estar condicionado por los estereotipos.

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