Luz de Gas

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Luz de Gas
Archivo - El director de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), Ricardo Reier. | Foto: Ucav - Archivo
Ricardo Reier
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La disonancia cognitiva se define como el sentimiento de malestar que un individuo sufre cuando la realidad choca con sus creencias. Si lo llevamos al ámbito político, el concepto más parecido podría ser el de gaslighting -tomado de la obra Gaslight de Patrick Hamilton -. Quizás nos resulte familiar; políticos que niegan la evidencia de forma sistemática consiguiendo que la ciudadanía dude hasta de lo que está viendo __ENDASH__ hay que recordar que en la obra de Hamilton, no era un político sino un marido quien hacía gaslighting a su confiada esposa-.

Es bien cierto que nuestro querido presidente ha demostrado una capacidad verdaderamente extraordinaria para situarse siempre en el centro del poder y, a la vez, siempre en la periferia de cualquier tipo de responsabilidad. Una curiosa estrategia comunicativa que consiste en explicar a los ciudadanos/votantes que no debemos creer lo que vemos, sino lo que con mucho cuidado se nos explica que deberíamos haber visto. Lógicamente, ¿a quién va a creer usted, a la UCO, al CENIF, a las instrucciones judiciales o a lo que le contamos nosotros o a la Fiscalía del Estado?

 "Después de mi el diluvio", que decía Luis XV o, incluso, "el Estado soy yo" que dicen que decía, vaya usted a saber, su bisabuelo Luis XIV. Lo cierto, querido lector, es que este carácter mesiánico es ciertamente común entre gran parte de nuestra clase política. Esa forma de hablarnos, entre complaciente y displicente al mismo tiempo, para hacernos entender lo agradecidos que deberíamos estar del sacrificio que se hace por ser presidente, diputado o concejal (manual de resistencia creo que lo llaman). Se atribuye a Napoleón la frase que "en política, la estupidez no suele constituir una desventaja" y quizás sea cierta, sobre todo si se dispone de los suficientes altavoces y voceros para propagarla.

Cuando gobernar se convierte en resistir, la resistencia pasa a ser el único leitmotiv, la única bandera y la última trinchera; el interés común se diluye con el interés propio. "O César o nada" llevaba grabado César Borgia en su espada como lema personal. ¿Cómo puede creer usted que Marruecos está detrás de la entrada masiva en Ceuta y que no ha sido culpa de las redes sociales y de la sentencia del Tribunal Supremo? ¿Cómo puede usted creer que las cloacas mandaron espiar y "dar un susto" a una jueza de Badajoz si ya les hemos explicado que todo eso son bulos de la extrema derecha? ¿Cómo puede usted imaginar que la ley de nietos, sin ningún tipo de comprobación o similar sobre los términos del exilio, se ha acelerado para poder influir en las elecciones?

El problema es que cuando se apagan las luces, aunque se asegure que siguen encendidas, la habitación se queda a oscuras. Y, a diferencia de la confiada protagonista de Gaslight, los ciudadanos aún conservamos la posibilidad de comprobar el contador y de votar. Ya decía Giulio Andreotti, siete veces Primer Ministro de Italia, que "el poder desgasta, sobre todo al que no lo tiene"

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