En pleno Cir&Co, el Jardín del Recreo se transforma estos días en un espacio de experimentación circense en el que los más pequeños pueden dejar de ser espectadores para convertirse por un momento en artistas. La Escuela de Circo de Valladolid ha instalado en este enclave un taller abierto en el que niños y familias pueden acercarse a diferentes disciplinas y probar sus propias habilidades.
La propuesta permite experimentar con malabares, equilibrios y técnicas aéreas, con materiales adaptados a diferentes edades. Zancos para los más pequeños, andadores, bola de equilibrio, cable y rulos forman parte de la zona destinada al equilibrio, mientras que en el área de malabares se pueden encontrar pelotas, diábolos, platos chinos, aros y mazas, entre otros elementos.
A ello se suma una zona de telas aéreas, instalada en el pórtico del Jardín del Recreo, que permite acercar al público a otra de las disciplinas habituales dentro de la formación circense.
La actividad está pensada como un primer contacto con estas técnicas. "Lo que hemos traído es un taller móvil con unos aparatos para que prueben, para tener digamos un primer contacto con las técnicas de circo", explica uno de los responsables de la Escuela de Circo de Valladolid.
La iniciativa parte de la experiencia de esta escuela, que trabaja con alumnos de edades muy diferentes.
Así, el taller instalado en Ávila busca precisamente acercar ese aprendizaje al público de Cir&Co, sin necesidad de experiencia previa y permitiendo que padres e hijos puedan participar juntos.
Una gala dividida en pequeñas actuaciones
La Escuela de Circo de Valladolid ha adaptado también su Gala de Circo al formato del festival. En lugar de ofrecer una única función de mayor duración, la compañía ha dividido el espectáculo en cinco pequeñas piezas de unos cinco minutos, que se suceden a lo largo de la mañana y vuelven a repetirse por la tarde.
El funcionamiento permite que quienes están participando en los talleres puedan detener momentáneamente la actividad para contemplar una de las actuaciones y, una vez finalizada, regresar a la zona de experimentación.
Las actuaciones sirven además para mostrar al público algunas de las posibilidades que ofrecen las técnicas circenses.
De esta manera, taller y espectáculo se complementan en una propuesta que acerca el circo desde dos perspectivas: la de quienes disfrutan viendo a los profesionales y la de quienes se animan a coger unas mazas, subirse a un elemento de equilibrio o probar los malabares por primera vez.