El precio de Banksy: sus grafitis en Londres ya cuestan 175.000 euros al contribuyente

Las últimas obras de Banksy en Londres han obligado a destinar unas 150.000 libras a limpieza, seguridad y conservación

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El precio de Banksy: sus grafitis en Londres ya cuestan 175.000 euros al contribuyente
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

Banksy vuelve a demostrar que sus obras no terminan cuando el artista deja el último trazo. En Londres, algunas de sus intervenciones más recientes han generado una factura que ronda las 150.000 libras esterlinas, algo más de 175.000 euros, entre trabajos de limpieza, protección y vigilancia.

La cifra, revelada por la BBC, reabre una cuestión que acompaña desde hace años al artista urbano británico: ¿dónde termina el arte y dónde empieza el vandalismo cuando la factura acaba pagándola el contribuyente?

Uno de los casos más costosos se produjo en septiembre de 2025, cuando Banksy dejó un mural en los Reales Tribunales de Justicia de Londres. La imagen mostraba a un juez levantando su mazo sobre un manifestante que sostenía una pancarta.

La intervención tuvo una corta vida en el edificio. Al tratarse de un inmueble catalogado de grado II, las autoridades están obligadas a preservar su apariencia. Tras detectarse el mural, se presentó una denuncia por daños materiales, se acordonó la zona y comenzaron las labores para eliminarlo.

El Ministerio de Justicia británico ha confirmado que limpiar el mural y garantizar la seguridad del lugar supuso más de 85.000 libras, unos 99.000 euros.

Pero no es el único ejemplo reciente. Otra de las obras de Banksy que ha generado gastos públicos es una estatua instalada desde abril en las inmediaciones de Trafalgar Square. La pieza representa a un hombre con una bandera que parece estar a punto de caer de un pedestal.

El distrito de Westminster calcula que mantenerla en el lugar ha supuesto alrededor de 60.000 libras, unos 70.000 euros, principalmente por la instalación de vallas, el mantenimiento y la contratación de un vigilante.

Por ahora, la escultura continúa expuesta. El ayuntamiento asegura que la pieza es de su propiedad al encontrarse en terrenos municipales y estudia qué hacer con ella a corto, medio y largo plazo.

Del grafiti a la pieza de museo

El recorrido de otra obra reciente muestra, sin embargo, la otra cara de la relación entre Banksy y las instituciones. En agosto de 2024, el artista transformó una garita de la Policía de la City de Londres en una peculiar pecera llena de pirañas, dentro de su conocida serie de intervenciones protagonizada por animales y bautizada como 'Zoo de Londres'.

La garita fue retirada después de la intervención, con un coste de unos 2.500 euros, y terminará formando parte de la colección del nuevo London Museum a partir del próximo noviembre.

La paradoja resulta evidente: una obra que inicialmente fue considerada una intervención no autorizada en un espacio público acaba convertida en pieza susceptible de ser conservada y exhibida en un museo.

El eterno debate sobre Banksy

La polémica no es nueva. Banksy, cuya identidad continúa sin confirmarse públicamente, se ha convertido en uno de los artistas urbanos más reconocidos del mundo. Sus obras pueden desaparecer en cuestión de horas, pero también alcanzar precios millonarios cuando llegan al mercado del arte.

Para el portavoz de Justicia del Partido Conservador, Nick Timothy, el gasto público asociado a estas intervenciones resulta injustificable y considera que Banksy actúa como si pudiera dañar edificios públicos sin consecuencias.

La visión de la crítica de arte Estelle Lovatt es radicalmente distinta. A su juicio, la presencia de Banksy atrae turistas, acerca el arte a la ciudadanía y genera espacios de encuentro, precisamente porque sus obras pueden contemplarse en la calle sin necesidad de pagar una entrada.

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