Se evalúa la posibilidad de reducir el Índice de Gravedad Potencial (IGR) de 2 a 1 durante la tarde de este martes
La Fiscalía intentará acelerar la investigación del incendio de Ávila
Aunque no cree que la instrucción pueda concluir antes de finales de 2026
El devastador incendio forestal de Burgohondo, ya calificado como el mayor de la historia de España con más de 50.000 hectáreas calcinadas y un perímetro de 160 kilómetros, se enfrenta a una investigación judicial de proporciones igualmente colosales. Carmen Barberán, fiscal delegada de Medio Ambiente de Ávila, ha reconocido que, a pesar de sus esfuerzos por acelerar el proceso, no cree que la instrucción pueda concluir antes de finales de 2026.
Este "monstruo" de fuego, que surgió el pasado 22 de julio y ya se encuentra estabilizado en un Índice de Gravedad Potencial (IGR) nivel 1, ha dejado una huella imborrable en la provincia abulense. La fiscal, con casi dos décadas de experiencia en Medio Ambiente y primera mujer al frente de la Fiscalía Provincial de Ávila, lo califica como "de los más tristes" por su profunda implicación "social, económica y personal". Afortunadamente, y de manera "milagrosa", no se han producido pérdidas de vidas humanas, a diferencia de otras tragedias similares.
La magnitud del desastre implica un enorme volumen de trabajo por delante. La investigación requiere aún la recopilación de "información técnica del incendio" exhaustiva, tras la inspección ocular, para identificar el punto de inicio y el desarrollo del fuego. Para ello, se deben analizar factores como la meteorología, el estado del campo, las hectáreas afectadas, el tipo de suelo, y consolidar las cifras finales de personas afectadas (35.000 desalojadas y 10.000 confinadas) y pérdidas materiales, incluyendo viviendas.
Barberán vaticina "una montaña de denuncias" dada la "gran cantidad de gente perjudicada", abarcando desde propietarios de viviendas y fincas carbonizadas hasta dueños de vehículos, ganaderos y campings arrasados. La justicia deberá ofrecer un cauce para estas acciones.
Respecto a los supuestos responsables, la Guardia Civil actuó con agilidad, deteniendo a una persona por una presunta "imprudencia grave" y manteniendo a una segunda bajo investigación. De forma indiciaria, la fiscal estima que las penas por un delito de incendio por imprudencia grave podrían oscilar entre los 5 y 10 años de cárcel, lo que representa una rebaja de un grado sobre las penas iniciales más severas.
Lucha en solitario
Pese a operar "sola" en una "pequeña" fiscalía de Medio Ambiente, Barberán ha prometido suplir la falta de recursos "dedicando muchas horas" y garantizando un trabajo "con rigor y sin precipitaciones" para evitar que el caso "se enquiste". No descarta solicitar más medios una vez que tenga una visión más clara de la carga de trabajo.
La magnitud del desastre de Burgohondo no solo ha marcado un hito en la historia de los incendios forestales españoles, sino que también augura un proceso judicial largo y complejo, donde la justicia deberá actuar con la misma determinación que la fiscal Barberán promete.
Aunque no cree que la instrucción pueda concluir antes de finales de 2026
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