La sanidad animal está siendo el principal campo de batalla de la asociación, puesto que consideran que los actuales son "una carga insoportable"
Alianza Ganadera clama contra los protocolos sanitarios: "Más dañinos que la enfermedad"
La sanidad animal está siendo el principal campo de batalla de la asociación, puesto que consideran que los actuales son "una carga insoportable"
Las asociaciones de ganaderos de Castilla y León y de otras partes de España no han dudado en alzar la voz ante la situación que atraviesan con los protocolos sanitarios. Bajo el paraguas de la formación 'Alianza Ganadera', las diferentes organizaciones han recalcado que estos son "más dañinos que la enfermedad", reclamando cambios a los partidos políticos a través de diferentes reuniones con ellos.
Ante esta realidad, los profesionales exigen una revisión urgente de las normativas de saneamiento "que llevan años asfixiando la viabilidad de las explotaciones". La plataforma ha anunciado la incorporación de VEPROASA (Veterinarios de Producción Animal de Salamanca) y de ASTRACE (Asociación de Tratantes y Cebaderos), dos entidades que les permiten consolidarse como interlocutor del sector ante las administraciones.
La sanidad animal está siendo el principal campo de batalla de la asociación, puesto que consideran que los actuales protocolos sanitarios son "una carga insoportable" y "llevan años sometidos a normativas ineficaces". "Es necesario denunciar que los actuales protocolos sanitarios, lejos de ser una solución, son hoy más dañinos que la propia enfermedad. Provocan un estrangulamiento económico irreversible y demuestran una falta de sensibilidad total hacia la viabilidad de las explotaciones familiares", recalcan.
Las reuniones con los partidos políticos servirá para presentar un documento técnico en el que se detalla la situación del sector, buscando trasladar a los políticos la realidad que viven en el día a día. Todo ello bajo un mismo paraguas con el que pretenden reforzar la capacidad de interlocución del sector en un momento que califican de "crítico" para la ganadería, marcado por el aumento de costes, la presión normativa y la incertidumbre en el medio rural.








