El exceso de lluvias amenaza cosechas y retrasa campañas agrícolas en el campo abulense

ASAJA Ávila alerta de pérdidas en secano y regadío y pide flexibilidad en la PAC y ayudas urgentes

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El exceso de lluvias amenaza cosechas y retrasa campañas agrícolas en el campo abulense
Campo anegado en la provincia de Ávila.
El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
Lectura estimada: 3 min.

Las abundantes precipitaciones acumuladas en las últimas semanas han permitido una clara recuperación de las reservas hídricas, asegurando el abastecimiento de agua para los próximos meses. Sin embargo, esta mejora en los embalses convive con un escenario muy distinto en el medio rural, donde el exceso de agua está generando graves problemas en explotaciones agrícolas de la provincia.

Los cultivos herbáceos de secano, especialmente los cereales, son los más afectados. En numerosas fincas, sobre todo en áreas bajas, el terreno permanece encharcado o inundado, lo que está provocando el ahogamiento de las raíces y podredumbre de raíces. Esta situación compromete seriamente la viabilidad de muchas parcelas, algunas de las cuales podrían perderse de forma total o parcial.

A ello se suma la imposibilidad de realizar las labores agrícolas propias de esta época, ya que la maquinaria no puede acceder a los campos. Trabajos esenciales como el abonado, la aplicación de herbicidas o la fertilización están sufriendo retrasos que pueden afectar al desarrollo y al rendimiento de los cultivos.

El problema no se limita a las lluvias recientes o a las previstas en los próximos días, sino al tiempo necesario para que los suelos puedan orear y recuperar condiciones adecuadas. Esta circunstancia podría prolongar las dificultades durante varias semanas más.

En el ámbito de los cultivos de regadío, las consecuencias alcanzan tanto a la campaña actual como a la anterior. En Ávila aún existen parcelas de patata sin recolectar del pasado año, debido a la combinación de condiciones meteorológicas adversas, problemas de mercado y, ahora, la imposibilidad de entrar en las fincas por el exceso de humedad. Estas producciones continúan bajo tierra, con un elevado riesgo de pérdida.

Una situación similar se vive con la remolacha, donde incluso la cooperativa ACOR se ha visto obligada a cerrar ante la imposibilidad de que los agricultores accedan a parcelas pendientes de recolección. Las lluvias han bloqueado la extracción de la raíz, agravando una coyuntura ya complicada para el sector.

De cara a la campaña de 2026, el panorama no es más alentador. A estas alturas del año deberían haberse iniciado las tareas de preparación del terreno para la siembra de remolacha y cebolla, y posteriormente de patata. No obstante, la persistente humedad impide cualquier actuación, con el riesgo de que se solapen campañas, acumulando cultivos sin recoger y siembras que no pueden comenzar.

Este contexto se ve empeorado por el carácter anómalo de la campaña anterior, en la que las lluvias primaverales obligaron a retrasar las siembras de regadío, reduciendo rendimientos y demorando cosechas. Esa cadena de retrasos explica que muchos cultivos hayan quedado ahora atrapados por las precipitaciones actuales.

Todo ello ocurre en un escenario marcado por altos costes de producción, precios bajos en origen y una creciente presión económica sobre las explotaciones, lo que sitúa a agricultores y ganaderos en una situación especialmente delicada.

Ante este panorama, desde ASAJA Ávila se reclama a las administraciones una flexibilización máxima de la Política Agraria Común (PAC), especialmente en lo relativo a ecorregímenes, diversificación de cultivos y otros compromisos, con el objetivo de evitar penalizaciones injustas y garantizar el cobro íntegro de las ayudas.

Asimismo, la organización insiste en la necesidad de limpieza y mantenimiento de cauces y ríos, una demanda histórica del sector, ya que la falta de estas actuaciones incrementa el riesgo de inundaciones y multiplica los daños en las zonas agrícolas próximas.

Por último, se solicita a la Junta de Castilla y León y al Ministerio de Agricultura que analicen la puesta en marcha de medidas de apoyo y ayudas específicas para compensar las pérdidas derivadas de esta situación excepcional, que está agravando aún más la fragilidad del sector agrario en la provincia.

Desde ASAJA Ávila se valora positivamente la mejora de los recursos hídricos, pero se advierte de que el campo no puede convertirse en el principal damnificado de episodios meteorológicos extremos cada vez más frecuentes. Por ello, se pide sensibilidad institucional, respuestas rápidas y soluciones concretas para preservar la viabilidad de numerosas explotaciones.

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