Situaciones especiales que juegan con la vida
€œSituaciones especiales€ que juegan con la vida
El caos en el que está sumido de repente nuestro país, con una desazón interiorizada en la mayoría de la población y ese optimismo vital que nos caracteriza un poco relegado a la trastienda de los sueños por cumplir, es también fruto de las continuas informaciones sobre el retroceso en los derechos, en las prestaciones, en aquello que habíamos asumido como propio y que ahora cae lentamente en un otoño prematuro de noticias negativas para lo que nos hacía estar más seguros de que ante las dificultades siempre había a quién acudir.
Pero entre tantas disquisiciones de uno y otro cariz, de reformas en la educación, recortes en sanidad, despidos, expedientes de regulación, primas de riesgoŚ, se pierden aspectos importantísimos, diluidos en un proceloso mar de opiniones y contraopiniones que no hacen sino despistar la vista de algunos objetivos, que afectan a muchas personas y que seguramente les hacen vivir en la angustia más extrema.
Un ejemplo indecente, camuflado en el Boletín Oficial del Estado, en forma de Real Decreto Ley y presidido en letras muy serias por el subtítulo Jefatura del Estado, es la nueva normativa sobre la sostenibilidad del sistema Nacional de Salud y la supuesta mejora en la calidad y la seguridad de sus prestaciones. Envuelto en argumentaciones muy serias y gubernamentalmente correctísimas se avanza entre la redacción de técnicos aplicados hasta llegar al capitulo primero en que bajo la premisa asistencia sanitaria en situaciones especiales reza literalmente: los extranjeros no registrados ni autorizados como residentes en España recibirán asistencia sanitaria en las siguientes modalidades: De urgencia por enfermedad grave o accidente, cualquiera que sea su causa, hasta la situación de alta médica y también de asistencia al embarazo, parto y postparto.
Obviamente no se conocen las cifras exactas de extranjeros en situación irregular en nuestro país, aunque organizaciones no gubernamentales los cifran en un mínimo de 200.000 personas que al  parecer son las que figuran empadronadas como extranjeros de países no europeos y no como titulares de un permiso de residencia. El día 31 de agosto se les retirará la tarjeta sanitaria y no podrán acudir a una consulta médica a no ser en caso de urgencia.
Realmente la derecha española, con sus acendradas reminiscencias judeo cristianas y su caridad de señora del ropero, no refleja esos compromisos espirituales en normativas como ésta que abocan al absoluto abandono a un sector de los más desfavorecidos y escondidos por miedo a ser expulsados a una realidad mucho peor que la que viven aquí.
En mis historias de mujeres sólo quiero saber si mi amiga Celine, de Mozambique, sin permiso de residencia, con un cáncer de útero diagnosticado, que no va a morir en breve claro, pero que necesita un tratamiento a largo plazo y carísimo, por supuesto, va a poder tener atención médica en España o la van a deportar a su país, uno de los más pobres del mundo, donde no sobrevivirá.
Ester Bueno Palacios
Es Presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas de Ăvila








