Desaconsejan recoger setas en los montes afectados por el incendio de Burgohondo

Micocyl alerta de los peligros que siguen presentes tras el incendio de Burgohondo y pide dejar que las zonas afectadas se recuperen

Desaconsejan recoger setas en los montes afectados por el incendio de Burgohondo
M. Martín / ICAL. Participantes en la senda práctica en pinar de montaña del X Curso Micológico 'Conoce los hongos de Ávila', organizada por la Diputación de Ávila
El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
Lectura estimada: 4 min.

El incendio forestal de Burgohondo ha dejado amplias zonas de monte de la provincia de Ávila en las que la recolección de setas no es recomendable. La Fundación Cesefor, responsable del programa Micocyl, ha advertido de los peligros que persisten en estos terrenos y ha pedido a los aficionados a la micología que eviten entrar en las áreas calcinadas para no exponerse a accidentes ni dificultar la regeneración del ecosistema, según informa Ical.

La recomendación afecta, entre otras superficies, al acotado micológico AV-50.003 Gredos, que incluye los montes de utilidad pública Valle de Iruelas y Monte del Concejo, alcanzados por el fuego del pasado verano.

Según explica Ical, uno de los principales peligros es la presencia de árboles quemados que pueden desplomarse sin previo aviso. Aunque algunos troncos continúen en pie durante meses, el deterioro de las raíces puede comprometer su estabilidad sin que existan señales visibles. El riesgo aumenta cuando sopla el viento o después de episodios de lluvia que reblandecen el suelo.

La pérdida de vegetación también ha dejado el terreno más expuesto a las precipitaciones. Cesefor señala que las lluvias del otoño han favorecido la aparición de cárcavas y el desplazamiento de cenizas, barro y sedimentos hacia cauces, embalses y puntos de captación de agua. Este arrastre de materiales se relaciona con los problemas de abastecimiento de agua potable registrados recientemente en localidades de la zona, recoge Ical.

A estas circunstancias se suman las labores forestales para retirar la madera quemada, que ya se están realizando o están previstas en distintas áreas. La normativa autonómica sobre aprovechamiento micológico impide recoger setas en terrenos donde se desarrollen trabajos madereros o leñosos y otras actuaciones forestales que requieran maquinaria.

Cerca de 38.000 hectáreas afectadas en la provincia

El incendio comenzó el 22 de julio y se mantuvo activo durante 15 días antes de quedar estabilizado, según los datos difundidos por Micocyl y recogidos por Ical. Las estimaciones realizadas mediante imágenes del satélite Sentinel sitúan en unas 37.800 hectáreas la superficie afectada en Ávila. De ellas, alrededor de 33.900 hectáreas corresponden a terreno forestal y 27.600 a superficie arbolada.

Las llamas avanzaron por el valle del Alberche, Tierra de Pinares, el entorno de la Sierra de Gredos y el valle del Tiétar, con una afección importante en el Valle de Iruelas.

Dentro del acotado micológico Gredos, Cesefor identifica dos grandes montes incluidos en el área afectada. El primero es el monte número 60, Valle de Iruelas, situado en El Barraco y perteneciente al Asocio de la Extinguida Universidad y Tierra de Ávila, con una extensión catalogada de 5.575 hectáreas. El segundo es el monte número 77, Monte del Concejo, de Navaluenga, que cuenta con 3.144 hectáreas.

Ical precisa que estas cifras corresponden a la superficie total de ambos montes, no a la extensión que ardió en cada uno. Dentro del perímetro del incendio hay terrenos completamente calcinados, otros afectados parcialmente y zonas que consiguieron salvarse. "La delimitación exacta corresponde al Servicio Territorial de Medio Ambiente", puntualizó Cesefor.

La recuperación de las setas puede prolongarse durante décadas

La vuelta de las especies más apreciadas por los recolectores no dependerá únicamente de las precipitaciones. Micocyl recuerda que hongos como los boletus, níscalos, llanegas y rebozuelos mantienen una relación de simbiosis con las raíces de los árboles vivos: reciben de ellos azúcares y contribuyen a facilitarles la absorción de agua y nutrientes.

Cuando el arbolado muere, esa relación desaparece y también se interrumpe la producción de estas especies en las superficies calcinadas. Por ello, su recuperación está vinculada al crecimiento de nuevos árboles y puede requerir varias décadas, según la información difundida por el programa y recogida por Ical.

En cambio, el suelo quemado puede favorecer la aparición de hongos pirófilos, adaptados a este tipo de entornos, como pyronema, geopyxis carbonaria o algunas especies de pholiota. Estos organismos contribuyen a estabilizar el terreno y a poner en marcha los primeros procesos de recuperación ecológica. Además, "Pueden aparecer colmenillas en las primaveras posteriores a un incendio", destaca Cesefor.

La fundación también desaconseja consumir setas recogidas en superficies recientemente quemadas por la posible presencia de cenizas y restos de la combustión, incluso cuando la recolección esté permitida.

Otro de los motivos para mantenerse alejado de estos terrenos es evitar el deterioro del suelo. El tránsito de personas puede compactarlo, perjudicar los primeros brotes de vegetación y agravar la erosión. "El mejor favor que se le puede hacer a un monte quemado es no pisarlo", resume la entidad.

Como alternativa, Micocyl recomienda acudir a montes situados fuera de las zonas afectadas por el incendio y consultar las actualizaciones sobre la actividad micológica en su página web. También insiste en la importancia de respetar la señalización y seguir las indicaciones del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Ávila, concluye Ical.

Últimas noticias de esta sección

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App