El campo abulense reclama cambios en la gestión del lobo tras nuevos ataques al ganado

Javier García ha sufrido cinco ataques en doce días y calcula pérdidas de 30.000 euros en un año, mientras Rubén Ayuso solo ha podido acreditar dos de los cuatro animales perdido

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El autor esAndrea Pozo Ajates
Andrea Pozo Ajates
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Javier García, ganadero de San Bartolomé de Pinares, ha sufrido cinco ataques de lobos en apenas doce días, que han dejado cinco animales muertos, uno desaparecido y otro herido. La sucesión de episodios se suma a las pérdidas que acumula desde hace un año, periodo en el que calcula que ha perdido cerca de una treintena de animales, con un perjuicio económico próximo a los 30.000 euros.

Los ataques afectan tanto a terneros recién nacidos como a animales de mayor tamaño y añojos. El ganadero considera que esta circunstancia apunta a la actuación de varios ejemplares. En uno de los últimos episodios, incluso encontró a un lobo alimentándose de una res a última hora de la mañana, a plena luz del día.

La situación de García no es un caso aislado. Rubén Ayuso, ganadero de la zona de Bernuy Salinero, ha perdido cuatro terneros desde el verano, aunque únicamente ha conseguido acreditar dos de las bajas. Las dificultades para demostrar el origen de las pérdidas se han convertido en otro obstáculo para los profesionales afectados por estos ataques.

Ante estos casos, ASAJA Ávila reclama cambios en la gestión del lobo y en los procedimientos para reconocer los daños al ganado. La organización agraria considera que la reiteración de los ataques y las pérdidas económicas que soportan las explotaciones exigen medidas que permitan compatibilizar la conservación de la especie con la actividad ganadera.

"Cinco ataques en doce días no son convivencia. Son la evidencia de un problema de gestión que obliga a actuar", sostiene ASAJA Ávila.

Dificultades para acreditar las pérdidas

La desaparición de los animales o la intervención de buitres y otros carroñeros puede alterar los restos antes de que se realice la inspección, lo que dificulta confirmar que la muerte se ha producido por un ataque de lobo. Esta circunstancia puede impedir que algunas pérdidas sean reconocidas, incluso cuando el ganadero sospecha que están relacionadas con la presencia de estos animales.

Por ello, ASAJA pide que los protocolos tengan en cuenta el conjunto de indicios disponibles, como la desaparición de reses, las lesiones compatibles con un ataque, los antecedentes documentados y los restos modificados por otros animales. La organización defiende que no se puede exigir a los ganaderos una prueba que, en determinadas circunstancias, resulta materialmente imposible de aportar.

"No puede exigirse al ganadero una prueba imposible y utilizar después la ausencia de esa prueba para concluir que el daño no existe", insiste la organización.

ASAJA cuestiona la posición del Gobierno sobre el estado del lobo

La organización agraria también critica la postura del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), al que reprocha mantener una valoración desfavorable del estado de conservación del lobo pese a la evolución recogida en el censo y al criterio mayoritario de las comunidades autónomas.

La Conferencia Sectorial de Medio Ambiente aprobó el pasado 22 de junio un informe que considera favorable el estado de conservación de la especie en las regiones Atlántica y Mediterránea. Castilla y León respaldó esta valoración, mientras que el Ministerio votó en contra.

El censo coordinado por el propio MITECO contabiliza 333 manadas en España, un 12 % más que en el recuento anterior, y reconoce una expansión moderada de la población y de su área de distribución. El Ministerio, sin embargo, mantiene su posición al considerar que no se alcanza la referencia de 500 manadas que estima necesaria para garantizar la viabilidad genética a largo plazo.

Ante esta discrepancia, ASAJA reclama que los criterios técnicos tengan en cuenta también los perjuicios que soportan las explotaciones ganaderas. «ASAJA exige que cualquier criterio técnico tenga en cuenta también la realidad territorial y los daños que soportan las explotaciones ganaderas. No es razonable que el Ministerio se aferre a una interpretación restrictiva sin dar el peso suficiente a la evolución reconocida por su propio censo, al criterio ampliamente mayoritario de las comunidades autónomas y a una realidad de ataques graves y reiterados que los ganaderos sufren cada día sobre el terreno», denuncia la organización.

Más flexibilidad en la gestión y compensaciones para los ganaderos

ASAJA recuerda que la Unión Europea ha rebajado el estatus del lobo de especie "estrictamente protegida" a "protegida", una modificación que ofrece a los Estados mayor flexibilidad para gestionar sus poblaciones, aunque mantiene la obligación de garantizar su conservación.

A partir de este cambio y del pronunciamiento de la Conferencia Sectorial, la organización reclama medidas de control en las zonas con ataques graves y reiterados, procedimientos realistas para reconocer todas las pérdidas e indemnizaciones rápidas e íntegras para los afectados.

"ASAJA no cuestiona que el lobo deba conservarse. Lo que no aceptamos es que esa conservación se haga a costa del ganado, de la renta y del futuro de las explotaciones. Los ganaderos no pueden seguir pagando de su bolsillo una política de conservación diseñada por el Gobierno de España cuyos costes terminan soportando ellos. Donde los ataques son reiterados y la presión sobre la ganadería resulte insoportable, hay que gestionar, controlar y reducir esa presión".

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