Greenpeace alerta del impacto de las lluvias sobre las zonas quemadas en Burgohondo
Casavieja, Piedralaves y Mijares han recurrido a camiones cisterna y agua embotellada tras el arrastre de cenizas y sedimentos
La recuperación tras el incendio de Burgohondo está dejando nuevos problemas sobre el terreno. Las lluvias registradas en los últimos días han desplazado cenizas, barro y sedimentos procedentes de las áreas calcinadas hacia ríos, embalses y puntos de captación, una situación que ha afectado al abastecimiento de varias localidades, según ha denunciado Greenpeace, informa EFE.
Casavieja, Piedralaves y Mijares se han visto obligadas a suspender el suministro de agua potable en algunos puntos y a recurrir a camiones cisterna y agua embotellada para garantizar el abastecimiento a la población, según ha señalado la organización ecologista.
La responsable de la campaña de Incendios de Greenpeace, Mónica Parrilla, ha advertido de que las consecuencias de un gran incendio no desaparecen una vez controladas las llamas. "Es evidente que la emergencia no termina cuando se apaga el fuego", ha señalado.
Parrilla ha reclamado que la fase posterior al incendio incluya actuaciones específicas para proteger los terrenos afectados y los recursos hídricos. En este sentido, ha alertado de que, sin medidas destinadas a estabilizar el suelo, "estamos sembrando nuevas crisis ecológicas y sociales".
Greenpeace considera prioritario actuar sobre las zonas quemadas para reducir la erosión y limitar el desplazamiento de cenizas y lodos provocado por las precipitaciones. Además, ha reclamado que se analice el posible impacto sobre las aguas subterráneas, cuyos efectos contaminantes, según la organización, pueden no aparecer de forma inmediata y prolongarse durante meses o incluso años.
La organización ha puesto también el foco en la duración de los efectos sobre los recursos hídricos. Según sus estimaciones, la contaminación de las aguas superficiales tras un incendio puede mantenerse entre tres y cinco años.
En el caso concreto de Burgohondo, Greenpeace ha cuestionado además la decisión de la Junta de Castilla y León de retirar la madera quemada. La organización considera que una extracción generalizada del arbolado afectado puede aumentar la exposición del terreno a la erosión, especialmente ante episodios de lluvias intensas.
Por ello, ha planteado aplazar durante unos meses la retirada de los árboles quemados, siempre que las condiciones sobre el terreno lo permitan, con el objetivo de favorecer primero la fijación del suelo. Posteriormente, propone realizar una retirada selectiva de la madera, informa EFE.








