Piedralaves afronta una situación de abastecimiento de agua condicionada por la elevada turbidez registrada después de las últimas lluvias. El episodio ha llevado al municipio a mantener fuera de servicio varias captaciones y a reforzar los trabajos para recuperar fuentes alternativas de suministro.
El origen del problema está en las precipitaciones del pasado domingo. El agua caída desplazó hacia el embalse de Horcajo grandes cantidades de cenizas y materiales procedentes de las zonas afectadas por el incendio forestal, lo que alteró de forma significativa las características del agua que llega al sistema municipal.
Esta situación ha reducido la capacidad de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) para procesar el agua mediante los procedimientos habituales. Además, el embalse de Horcajo es actualmente el principal recurso del municipio, mientras que las restantes fuentes disponibles no tienen capacidad suficiente para cubrir por sí solas la demanda habitual.
Ante el riesgo para la población, se decidió aislar las captaciones más afectadas y declarar el agua no apta para el consumo humano y doméstico. Desde entonces, Ayuntamiento, Aqualia, Junta de Castilla y León, Diputación de Ávila y autoridades sanitarias mantienen la coordinación para recuperar progresivamente el servicio.
Uno de los principales objetivos es conseguir que otras captaciones puedan volver a aportar agua al sistema. En los últimos días se han reparado tramos dañados de la captación de la garganta de los Hornillos y se ha recuperado también la captación de la Cereceda, que había resultado gravemente afectada.
Los trabajos continúan en las gargantas con mayores niveles de afección para intentar recuperar caudales que puedan ser utilizados por la red. La situación es especialmente compleja porque los aportes disponibles son actualmente reducidos y los nuevos episodios de lluvia podrían volver a movilizar cenizas y sedimentos.
Otra de las vías que se estudia es la recuperación de la captación de Serradilla. Para ello se plantea colocar nuevos tramos de tubería que permitan salvar un azud que ha quedado cubierto por los materiales arrastrados. Aqualia trabaja además en la conexión de esta conducción con la ETAP para que pueda incorporarse al abastecimiento cuando la calidad del agua lo permita.
El episodio ha obligado también a modificar y reforzar los procedimientos de tratamiento. Aqualia desplazó desde el lunes personal especializado en calidad y tratamiento de agua, que está realizando análisis, inspecciones y pruebas de laboratorio para determinar cómo responde el agua contaminada por los arrastres a los distintos procesos de potabilización.
Los resultados se utilizan para ajustar el funcionamiento de la planta y buscar la mayor producción posible de agua apta para el consumo, siempre condicionada a que se cumplan los parámetros de calidad exigidos.
La situación no es completamente nueva para las administraciones implicadas. Antes de las últimas lluvias ya se habían puesto en marcha medidas destinadas a reducir el impacto de los arrastres derivados del incendio. Entre ellas figuró una batimetría del embalse de Horcajo, realizada por Aqualia para conocer la acumulación de sedimentos, así como diferentes obras de protección de captaciones y control de arrastres ejecutadas a través de la Junta.
Sin embargo, la cantidad de materiales movilizados por las primeras precipitaciones ha superado la capacidad de parte de estas medidas y ha provocado la colmatación de algunas de las estructuras de protección.
Mientras se recuperan las distintas fuentes, los equipos de Aqualia mantienen controles continuos sobre la calidad del agua y trabajan junto a las administraciones para adaptar las actuaciones a la evolución de la situación. La meteorología seguirá siendo uno de los factores determinantes para la recuperación del abastecimiento, ya que nuevas lluvias podrían generar nuevos arrastres.