Protección Civil pide más medios contra los incendios antes de que un conato se convierta en una emergencia
Ávila reúne a 50 expertos de toda España en un curso nacional que analiza cómo mejorar la respuesta ante incendios, inundaciones y fenómenos meteorológicos
La prevención puede marcar la diferencia entre un pequeño incendio y una emergencia de grandes dimensiones. Esta es una de las cuestiones que se han puesto sobre la mesa en Ávila durante la presentación del curso 'Planificación de Protección Civil en emergencias por riesgos meteorológicos, inundaciones e incendios forestales', organizado por la Escuela Nacional de Protección Civil en colaboración con la Subdelegación del Gobierno.
La formación reúne durante estos días a 50 profesionales procedentes de distintos puntos de España, vinculados a diferentes ámbitos de la gestión de emergencias. Técnicos de extinción, personal dedicado a la atención de víctimas, integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, trabajadores técnicos y personal administrativo participan en unas jornadas que pretenden abordar una emergencia desde todas sus fases.
El subdirector general de Anticipación y Preparación de la Secretaría General de Protección Civil y Emergencias, Juan Antonio Gama, ha destacado precisamente la importancia de trasladar la formación de la Escuela Nacional al territorio y aprovechar el conocimiento adquirido en situaciones reales.
Ávila se ha elegido además como escenario con un significado especial después de las emergencias vividas este verano. La experiencia de la provincia y la coordinación desarrollada entre las distintas administraciones se incorporan al curso como un ejemplo del que extraer aprendizajes para futuras actuaciones.
De la prevención a la recuperación
El programa no se limita a explicar cómo intervenir cuando la emergencia ya se ha producido. La formación aborda el proceso completo: desde la prevención y anticipación hasta la respuesta y las actuaciones posteriores destinadas a recuperar la normalidad. En este contexto, Gama ha señalado que las situaciones vividas recientemente, incluida una emergencia de interés nacional de nivel 3, permiten identificar aspectos que pueden mejorarse y que deben ser analizados conjuntamente por quienes participan en la gestión de este tipo de episodios.
El subdelegado del Gobierno en Ávila, Fernando Galeano, ha destacado que el curso es uno de los que mayor demanda registra a nivel nacional junto al dedicado al rescate en ríos, ambos organizados por la Escuela Nacional de Protección Civil en la provincia.
Más medios, pero repartidos por las zonas de riesgo
Uno de los planteamientos más concretos surgidos durante la presentación ha llegado de la mano del coordinador del curso, Rafael Aramendi, que ha puesto el foco en la respuesta inicial ante los incendios forestales. A su juicio, además de los grandes dispositivos de extinción, resulta necesario reforzar la presencia de pequeños medios distribuidos por el territorio, especialmente en las zonas con mayor riesgo de incendio.
La propuesta pasa por disponer de cuadrillas de bomberos forestales próximas a los puntos donde se producen los primeros focos, con medios relativamente sencillos que permitan intervenir con rapidez. El objetivo es actuar cuando el fuego todavía se encuentra en una fase inicial y evitar que un conato termine convirtiéndose en un gran incendio forestal.
Aramendi ha defendido que este tipo de recursos no tienen por qué ser grandes dispositivos y ha planteado la posibilidad de contar con equipos dotados de medios básicos, como depósitos de agua de unos 500 litros y vehículos preparados para una primera intervención. No se trata, ha señalado, de garantizar que todos los incendios puedan ser controlados de inmediato, sino de reforzar la capacidad de actuación en los primeros momentos, cuando una intervención cercana y rápida puede resultar determinante.
Ávila, como espacio de aprendizaje
La elección de la provincia para acoger esta formación también responde a la experiencia acumulada durante las recientes emergencias. Gama ha reivindicado el conocimiento generado en Ávila y, especialmente, la coordinación entre la Subdelegación del Gobierno, los ayuntamientos, la Diputación, la Junta y otras instituciones.
La Escuela Nacional de Protección Civil pretende precisamente utilizar este tipo de experiencias para mejorar la preparación ante futuros episodios y compartir las lecciones aprendidas entre profesionales de distintos territorios.
El curso convierte así a Ávila durante estos días en un punto de encuentro para quienes trabajan en la prevención y gestión de emergencias, con una mirada puesta no solo en cómo responder cuando el problema ya ha comenzado, sino también en cómo anticiparse para reducir sus consecuencias.








