Incibe advierte de una campaña que utiliza códigos QR de restaurantes para activar suscripciones premium no solicitadas
Un simple QR puede salir caro: así funciona la estafa que alerta a Incibe
Incibe advierte de una campaña que utiliza códigos QR de restaurantes para activar suscripciones premium no solicitadas
Escanear el código QR de la carta de un restaurante parece un gesto cotidiano y sin riesgo. Sin embargo, una usuaria acudió a la línea 017 de Incibe después de descubrir que, tras consultar el menú de un establecimiento, había quedado vinculada sin saberlo a una suscripción premium que nunca había solicitado.
El caso comenzó cuando la afectada utilizó el código QR que el restaurante facilitaba como única vía para acceder a la carta. Después de escanearlo, apareció en su teléfono una ventana emergente relacionada con la aceptación de cookies. La usuaria aceptó y, poco después, comprobó que se había activado automáticamente un servicio de pago.
El problema se complicó porque no recibió ningún correo ni información que permitiera identificar la suscripción o cancelarla. Sin esos datos, no podía saber quién prestaba el servicio ni cómo solicitar la baja.
La sospecha de que no se trataba de un caso aislado llegó al consultar con otras personas que habían estado aquella misma noche en el restaurante. También encontró comentarios de otros clientes en internet que describían una experiencia similar.
Qué hacer si ocurre algo parecido
Ante el riesgo de que pudieran producirse cargos en su cuenta, la afectada recurrió al servicio 'Tu Ayuda en Ciberseguridad' de Incibe, donde recibió indicaciones para tratar de controlar la situación.
Una de las primeras recomendaciones fue ponerse en contacto con el restaurante para informar del incidente y solicitar todos los datos disponibles sobre el servicio que había generado la suscripción. También se aconsejó intentar tramitar la cancelación por cualquier vía disponible.
Incibe recomendó además avisar cuanto antes a la entidad bancaria para explicar lo ocurrido y pedir medidas que permitan evitar posibles cobros no autorizados.
Guardar pruebas también puede resultar fundamental. Por ello, se aconsejó conservar capturas de pantalla, el propio código QR, comentarios de otros afectados y cualquier movimiento bancario relacionado con el incidente. Si finalmente se producen cargos o existen indicios suficientes de fraude, otra de las opciones planteadas es presentar una denuncia ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La vigilancia tampoco debe terminar con la cancelación. Incibe aconseja revisar los movimientos bancarios durante las semanas posteriores para detectar posibles cobros inesperados.
Los códigos QR se han convertido en una herramienta habitual para acceder a menús, promociones o páginas web, pero su comodidad también puede ser aprovechada para dirigir a los usuarios hacia sitios fraudulentos.
Antes de escanear uno, Incibe recomienda comprobar que no haya sido colocado encima de otro código o presente signos de manipulación o deterioro. Una pegatina superpuesta puede ocultar el QR original y redirigir al usuario hacia una página diferente de la que esperaba.
Una vez abierto el enlace, conviene mirar con atención la dirección web. El dominio debe coincidir con el sitio oficial del establecimiento o del servicio y cualquier petición de datos personales, bancarios o suscripciones debe analizarse con especial cautela.
Otra medida de seguridad consiste en evitar que el teléfono abra automáticamente los enlaces después de escanear un código QR. De este modo, el usuario puede comprobar primero la dirección y decidir si realmente quiere acceder a ella.
Mantener actualizado el sistema operativo y el software de seguridad del dispositivo completa las recomendaciones de Incibe. Un gesto tan habitual como consultar la carta de un restaurante puede parecer inofensivo, pero un QR manipulado puede convertirse en la puerta de entrada a una suscripción no deseada o a un intento de fraude.
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