La rentabilidad de las letras españolas se dispara por las expectativas de inflación y tipos del BCE, reavivando el interés de los hogares
Las letras del Tesoro vuelven a seducir a los ahorradores: ya mueven 15.000 millones
La rentabilidad de las letras españolas se dispara por las expectativas de inflación y tipos del BCE, reavivando el interés de los hogares
El pequeño ahorrador vuelve a mirar hacia la deuda pública. Las letras del Tesoro han recuperado atractivo entre las familias españolas en un escenario marcado por el repunte de la inflación, la subida del petróleo y unas expectativas de nuevos aumentos de los tipos de interés.
Desde el comienzo de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, el interés de los inversores minoristas por estos productos ha alcanzado los 15.000 millones de euros en apenas seis meses, según los datos recopilados por EFE.
El cambio también se refleja en las estadísticas del Banco de España. La inversión de los hogares en letras del Tesoro alcanzó en mayo los 20.331 millones de euros, después de aumentar por tercer mes consecutivo. Solo durante ese mes se incorporaron otros 903 millones a las posiciones de las familias.
El repunte supone además un giro respecto a la tendencia anterior. Los hogares comenzaron a incrementar de nuevo su inversión en letras en febrero, después de acumular 18 meses consecutivos de descensos.
El renovado interés tiene una explicación sencilla: las letras están ofreciendo de nuevo rendimientos que pueden resultar interesantes para quienes buscan alternativas de ahorro a corto plazo.
En la última subasta, las letras a seis meses alcanzaron una rentabilidad del 2,512 %, su nivel más elevado desde enero de 2025. En el caso de las letras a doce meses, el rendimiento llegó al 2,679 %, máximo desde septiembre de 2024.
Detrás de este movimiento se encuentra el comportamiento de los mercados de deuda, condicionado por las perspectivas sobre los tipos de interés y la evolución de los precios.
La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz han añadido presión sobre el petróleo, que llegó a encarecerse más de un 40 %. Al mismo tiempo, la inflación europea superó el 3 %, un escenario que llevó al Banco Central Europeo a elevar los tipos en junio por primera vez en casi tres años.
Aunque en julio el organismo optó por mantenerlos sin cambios, el mercado sigue contemplando la posibilidad de nuevas subidas antes de que termine el año. Esa expectativa se ha trasladado a la deuda soberana y ha impulsado al alza las rentabilidades.
El petróleo puede marcar el próximo movimiento
Para Félix López, gestor de renta fija en Abante, la evolución de la inversión en letras dependerá en buena medida de lo que ocurra con la situación geopolítica.
El experto considera que el petróleo es actualmente uno de los principales factores capaces de alterar las expectativas de inflación y, con ellas, los precios de la deuda. Si la tensión internacional se relaja, las letras podrían haber alcanzado ya su máximo de rentabilidad. En cambio, una escalada del conflicto podría llevar sus rendimientos todavía más arriba.
Esto podría traducirse en un nuevo aumento del interés de las familias por las letras del Tesoro, especialmente entre quienes buscan productos sencillos y con vencimientos relativamente cortos.
Pero obtener una rentabilidad determinada en la subasta no significa necesariamente que ese sea el rendimiento final para el ahorrador.
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