La UME deja de dirigir el operativo al finalizar la emergencia nacional, aunque seguirá colaborando en las labores de vigilancia y consolidación del perímetro
El incendio de Burgohondo supera otra noche sin avanzar y centra la vigilancia en el Valle de Iruelas
El operativo refresca las zonas humeantes con helicópteros y refuerza el perímetro ante el riesgo de reactivaciones por el calor
El incendio de Burgohondo ha vuelto a dejar una noche favorable para el operativo de extinción. La ausencia de viento ha permitido que el fuego no registrara avances, mientras los equipos han centrado sus esfuerzos en vigilar y sofocar pequeñas reactivaciones antes de que pudieran propagarse.
El director técnico de extinción, Alejandro Peñalvo, ha explicado que la pasada noche ha sido "bastante tranquila" gracias a que la velocidad del viento ha sido "muy baja", lo que ha favorecido que el incendio "prácticamente no se ha movido".
Durante la madrugada, el operativo ha atendido numerosos avisos de vecinos que alertaban de llamas visibles en distintos puntos del perímetro. Según ha detallado Peñalvo, en la mayoría de los casos se trataba de tocones y árboles afectados por el fuego que, al desplomarse o seguir ardiendo por dentro, generaban pequeñas llamas que despertaban preocupación entre la población.
Los equipos han intervenido en todos esos puntos para extinguirlos y evitar que las altas temperaturas del terreno favorecieran nuevas reproducciones. Con la llegada de la mañana, los medios aéreos han revisado las zonas que habían generado más incidencias durante la noche.
En esta jornada, la principal preocupación del operativo se concentra en el Valle de Iruelas. Aunque no presenta frentes activos ni llamas de intensidad, sí mantiene diversas zonas humeantes que serán refrescadas con helicópteros durante la mañana para reducir el riesgo de reactivaciones cuando aumenten las temperaturas en las horas centrales del día.
Mientras tanto, el resto de efectivos permanece distribuido a lo largo de los 180 kilómetros de perímetro, realizando labores de vigilancia para comprobar que el fuego permanece dentro de los límites establecidos. Paralelamente, los bulldozers continúan reforzando las líneas de defensa para consolidar el perímetro y minimizar el riesgo de que el incendio vuelva a ganar terreno durante la nueva jornada de calor.
El operativo refresca las zonas humeantes con helicópteros y refuerza el perímetro ante el riesgo de reactivaciones por el calor
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