Las dos noches se han celebrado en medio de unas altas temperaturas
El Vítor de San Pedro Bautista iguala el récord de los 1.600 euros
Las dos noches se han celebrado en medio de unas altas temperaturas
San Esteban del Valle ha celebrado las dos noches del Vítor en honor de San Pedro Bautista en medio de unas altas temperaturas pero con la misma pasión de siempre de sus vecinos. Pese a coincidir en plena semana laboral los días 7 y 8 de julio, las calles por donde transcurre la comitiva no podían estar más repletas de vecinos y forasteros. Todo un éxito que hace que sea cada vez más emotivo y deslumbrante el recorrido.
Si sorprendente ha sido la enorme ola de calor que hemos sufrido, no ha sorprendido, en cambio, que la segunda de las subastas del Vítor -la primera noche llegó a los 600 euros-, haya alcanzado los 1.600 euros, igualando la cifra récord de otra subasta. Lucas Sánchez Gómez, mayordomo, junto a su hermana María, han clavado las dos noches el Vítor, tras casi dos horas de discurrir por todo el pueblo.
El Vítor se ha convertido en una celebración que congrega cada año a más forasteros y provoca en los vecinos un sentimiento de orgullo y alegría por todo el interés que despierta hacia el exterior. 'Vivan los forasteros' se ha convertido en una de las frases más repetidas entre la multitud. Toda una muestra de agradecimiento hacia las personas que nos visitan y una invitación a que nos acompañen cada año
En las dos noches, la plaza de la capilla donde nació Pedro Bautista no podía estar más repleta de personas. Como cada celebración, los minutos previos al arranque del Vítor son de una espectacularidad tremenda. Las luminarias al anochecer, las antorchas que portan un grupo de personas, los vecinos que se congregan para presenciar el inicio de las primeras décimas, la mayoría con los pañuelos rojos a la cabeza, los caballos con sus jinetes y el repicar de las campanas de la Iglesia del pueblo, recrean un espléndido cuadro.
Dos noches para el recuerdo
Si la primera de las noches fue de una especial belleza, la segunda fue igualmente vibrante. Los numerosos corceles -se ha superado la treintena, iban perfectamente engalanados para tan insigne acontecimiento. Muchos de ellos con sus ropones rojos con flecos y otros con sus monturas nos proporcionaron un espectáculo deslumbrante.
Nerviosos, no paraban de moverse y de golpear sus patas contra el suelo ante el estruendo de los cohetes, el olor que desprenden las luminarias y el sonido incesante de las campanas. Otros, más tranquilos, movían sus cabezas para llamar la atención. Todos iban con las crines brillantes sueltas, las colas cortas y embozados algunos con lazos y trenzas.
Delante de la Capilla, la multitud espera impaciente la salida de uno de los mayordomos portando el Vítor que entregará al recitador Iván García subido en un corcel blanco. Es uno de los momentos más conmovedores. Una voz potente pide silencio. El gentío obedece al instante y los caballistas intentan calmar a sus corceles. Una decena de niños, todos con pañuelos rojos a la cabeza, presencian atónitos el comienzo del Vítor.

Con toda la plaza en completo silencio, se escucha la primera décima:
¡Jamás mi corazón enardecido
Latió con más fervor en este instante
Empuñando esta enseña, que triunfante
Nuestros padres también han sostenido.
Si por ellos, tú nombre enardecido
Ha llegado a nosotros tan radiante
De gloria quiera Dios, que en adelante,
No lo den nuestros hijos al olvido;
Glorioso Campeón. Tú que a esta villa
Tanto esplendor y luz diste en la historia;
Tu nombre esclarecido en ella brilla;
Con nosotros estás en la memoria.
Y doblando ante ti nuestra rodilla
Oh Santo mío! Bendícenos desde la Gloria.
¡Vííítooorrrr!

Un recorrido glorioso
Con esta declamación, Iván García abre lo que va a ser un paseo glorioso por las calles del pueblo. Sergio Gómez entona también la primera de las canciones en honor del Santo y provoca el contagio entre las gentes que le acompaña con sus voces.
"Gloria, Gloria a San Pedro Bautista.
De Castilla hermosísima flor.
Diplomático ilustre de España.
Protomártir de Cristo en Japón".
Este himno fue compuesto por el sacerdote, filósofo y lingüista, don Felipe Robles Dégano (1863-1939), nacido igualmente en San Esteban del Valle. Desde estas líneas le agradecemos y brindamos este reconocimiento a su figura.
Otro de los himnos que siempre se repite en el recorrido encierra igualmente una enorme belleza:
"Los hijos de San Esteban
Se glorían con razón
De tener a su paisano
Por abogado y Patrón
Este es San Pedro Bautista
Primer Mártir del Japón".

Los jóvenes, los grandes protagonistas
Cabe destacar que, cada año aumenta la presencia de jóvenes y se han convertido en los grandes divulgadores del Vítor. Chicas y chicos, todos con sus pañuelos a la cabeza, muestran un enorme fervor por su paisano y lo llevan dentro de sus corazones. Es uno de los detalles que más llama la atención a los forasteros que asisten. Son muchas las personas que me lo han trasladado.
Y es que, se sienten sorprendidos por ver cómo participan en las canciones que se entonan y la alegría y emoción que expresan. Son numerosos los que con sus móviles captan instantáneas y gravan vídeos que, posteriormente vuelcan las imágenes del Vítor por las redes sociales. La mayor parte de estos jóvenes han vivido desde pequeños estas costumbres y como, me afirman, "si podemos no fallamos nunca".
Por eso, el Vítor acapara uno de los momentos más memorables de las fiestas de esta localidad abulense, barranqueña, enclavada en una de las laderas de Gredos y revestida de un bonito paisaje.

Los momentos de la carrera
Junto con la subasta, la salida del Vítor de la Capilla, la carrera de caballos que se realiza hacia la Iglesia del pueblo es otro de los momentos con más arraigo. Como siempre, ninguna de las dos noches ha defraudado. Las dos veces, la salida desde el centro de la localidad ha sido muy apretada con cinco jinetes por colocarse primero pues quien lo consiga tiene una enorme ventaja para afrontar la curva más cerrada de la empinada carrera.
Los segundos previos a la misma son de muchos nervios. Los jinetes espolean a los caballos y es difícil su control, pero es la forma de impulsar a los corceles en la salida. Destacar que no hubo ningún percance durante el recorrido y tuvo un final sin sobresaltos.
La llegada a la Iglesia es otros de los momentos que destacan del acto. Las escaleras de la puerta Mayor están repletas de jóvenes con los pañuelos en sus frentes es una de las imágenes que se quedan en la retina y el recuerdo para siempre. Posteriormente, la oración que Iván García reza por los difuntos junto al Cementerio es otro momento sublime.
Como siempre, desde aquí trasladamos las gracias y la felicitación a los mayordomos, María y Lucas Sánchez Gómez, que han finalizado su mayordomía este año, y damos la enhorabuena a los entrantes, Virginia Gómez y Sergio Gómez, hermanos.

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