La virgen de Las Vacas baila a ritmo de pasodoble a pesar de la lluvia

Esta tradición de la ciudad de Ávila fue decalarada de Interés Turístico Regional en 2025

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La virgen de Las Vacas baila a ritmo de pasodoble a pesar de la lluvia
Baile de la Virgen de las Vacas frente al lienzo norte de la Muralla de Ávila. (Foto: EFE/Raúl Sanchidrián)
El autor esCarlos Jiménez
Carlos Jiménez
Lectura estimada: 3 min.

La lluvia intermitente que ha caído a lo largo de la mañana de este domingo no ha logrado empañar la fuerza de una tradición arraigada en el corazón de Ávila. La festividad de la Virgen de Las Vacas ha vuelto a congregar a cientos de personas, quienes, con una devoción inquebrantable, han acompañado a la venerada imagen en su recorrido por la capital abulense. A pesar de las adversidades climáticas, la procesión ha mantenido su espíritu festivo y su singularidad, culminando uno de sus momentos más esperados: el baile de la Virgen al son del pasodoble El gato montés.

La jornada comenzó temprano con la partida de la imagen desde la Ermita de Las Vacas, situada en uno de los barrios más populosos de la ciudad amurallada. Durante su trayecto, la comitiva ha visitado más de una decena de iglesias y ermitas, cuyas campanas han resonado al paso de los devotos, conocidos como vaqueros. A pesar de que la persistente lluvia obligó a cubrir la imagen con plástico durante gran parte del recorrido, la afluencia de público no ha disminuido, lo que, según Francisco López, presidente del Patronato de la Santísima Trinidad, Santísimo Cristo de la Ilusión y Nuestra Señora de las Vacas, "demuestra la devoción" que suscita la Virgen.

El momento cumbre de la celebración tuvo lugar alrededor del mediodía, coincidiendo con una tregua en la lluvia. Al llegar a la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, los hermanos del patronato despojaron a la Virgen de su protector manto, para dar paso al tradicional baile. Fue entonces cuando los hermanos Jorge y Vicente Caballero, junto a los primos Javier Pajares y Óscar Jiménez, de la peña de Las Vacas, tomaron las andas de la imagen. Al son de los primeros acordes de El gato montés, interpretados por la banda de música, se inició un vibrante recorrido de quince minutos frente al lienzo norte de la Muralla.

Este singular espectáculo, marcado por el bullicio, el jolgorio y los vítores de "¡Viva la Virgen de las Vacas!", contrasta con la habitual sobriedad que caracteriza a esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Los participantes no dejaron de entonar "¡olés!" y de animar a los portadores de la imagen, en un ambiente de profunda hermandad y emoción. Para Jorge Caballero, quien ha repetido la experiencia, este año ha sido "especial" por poder compartirla con su hermano Vicente, culminando la emotiva estampa entre abrazos y lágrimas.

Interés Turístico Regional.

La Fiesta de Las Vacas, que recientemente estrenó su declaración de Interés Turístico Regional en 2025, se erige como un elemento diferenciador dentro de las celebraciones religiosas de Ávila. Organizada por el Patronato, esta procesión constituye el punto culminante de las fiestas del barrio, congregando a vecinos y abulenses, incluido el alcalde, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, en torno a la devoción a su imagen titular.

La historia de esta tradición es profunda y significativa. El Patronato de Nuestra Señora de las Vacas cuenta con casi ocho siglos de existencia, mientras que la fiesta en sí se celebra cada segundo domingo de mayo al menos desde 1582, según consta en sus Estatutos. Sin embargo, el peculiar baile al ritmo de pasodoble es una costumbre más reciente, que suma unas pocas décadas a esta arraigada manifestación de fe y folclore abulense.

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