La asamblea provincial de Cruz Roja Juventud en Ávila impulsa estos días una nueva edición de la campaña ‘Que lo hagamos, no significa que debamos’, una iniciativa centrada en analizar la carga mental asociada a los cuidados que asumen mayoritariamente las mujeres. Dentro de esta programación se desarrolla el taller ‘Mochila Invisible’, una propuesta participativa que pone el foco en esas tareas que no siempre se ven, pero que sostienen el día a día de familias y comunidades.
La dinámica consiste en representar de forma simbólica el peso de acciones cotidianas como planificar, organizar, recordar citas o atender emocionalmente a otras personas. A medida que se incorporan estas responsabilidades a una mochila, se evidencia el volumen de obligaciones que recaen sobre muchas mujeres, generando un espacio de reflexión colectiva sobre la distribución desigual de los cuidados.

Las sesiones celebradas esta semana en Ávila han contado con la participación de mujeres mayores y personas vinculadas a programas de migración y extrema vulnerabilidad. La campaña también llegará a Arévalo, El Barraco, Cebreros y Las Navas del Marqués, mientras que en Sotillo de la Adrada la organización se sumará a las actividades programadas por el Ayuntamiento con motivo del Día Internacional de la Mujer.

En paralelo, la sede de Cruz Roja en la capital acogerá el lunes 9 de marzo, a las 18:30 horas, la charla ‘Tejiendo redes: mujeres que sostienen y transforman’, un encuentro abierto al público que reunirá a mujeres con trayectorias diversas __EMDASH__migrantes, voluntarias y profesionales de la psicología__EMDASH__ para analizar el papel femenino como red de apoyo en el entorno familiar y comunitario.
La programación ya incluyó el martes una intervención sobre igualdad en la Facultad de Educación y Turismo de la Universidad de Salamanca en el campus de Ávila, dirigida a alumnado y profesorado. Además, el próximo 8 de marzo, voluntariado de El Barraco, Sotillo de la Adrada y Las Navas del Marqués participará en la lectura del manifiesto conmemorativo en distintos puntos de la provincia.
Más tiempo dedicado a los cuidados
Los datos recopilados por la organización en 2025 reflejan que la desigualdad en el reparto de tareas domésticas y familiares continúa vigente. Las mujeres dedican tres veces más tiempo que los hombres al cuidado de familiares, lo que se traduce en una sobrecarga mental superior y en consecuencias directas sobre su bienestar emocional y sus oportunidades laborales.
De las más de 26.400 personas usuarias de Cruz Roja que declararon dedicar tiempo al cuidado de familiares, el 83% son mujeres, una proporción que pone de manifiesto que el peso de estas responsabilidades se concentra especialmente en contextos de dificultad social.
El impacto no es solo organizativo. El 19% de las mujeres cuidadoras encuestadas afirma sentirse sobrecargada por las tareas de cuidados. Esta situación se relaciona con problemas de conciliación, agotamiento y afectación de la salud mental. El informe Bienestar Emocional y Vulnerabilidad de la Fundación Cruz Roja Española (2025) señala que tres de cada diez personas en España presentan bajos niveles de bienestar emocional, una realidad que se agrava cuando confluyen precariedad, aislamiento o responsabilidades familiares elevadas.
Barrera para el empleo
La desigual distribución de los cuidados influye también en el acceso y permanencia en el mercado laboral. Una de cada cuatro mujeres usuarias de Cruz Roja (25%) considera que las responsabilidades familiares limitan su desarrollo personal o profesional, frente a menos del 10% en el caso de los hombres.
Entre quienes aseguran no poder plantearse acceder a un empleo por asumir cuidados, el 94% son mujeres, un dato que evidencia cómo esta carga no solo repercute en el ámbito doméstico, sino que incrementa el riesgo de exclusión y pobreza.
La situación de las mujeres mayores
A esta realidad se suma la situación de las mujeres mayores de 65 años, que continúan ejerciendo labores de cuidado pese a encontrarse en una etapa vital en la que, en muchos casos, deberían recibir apoyo. Muchas siguen asumiendo tareas domésticas, organizando la vida familiar o atendiendo a parejas con problemas de salud, hijos en situación de dependencia e incluso nietos.
Esta acumulación de responsabilidades, prolongada durante décadas y no remunerada, tiene efectos en su salud física y emocional y puede derivar en aislamiento o mayor vulnerabilidad. La campaña pretende precisamente abrir un debate social sobre la necesidad de un reparto más equitativo de los cuidados y reconocer el impacto que la carga mental tiene a lo largo de todo el ciclo vital de las mujeres.









