Unos presupuestos de contradicciones pero necesarios
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Unos presupuestos de contradicciones pero necesarios

Las cuentas de 2021, oportunamente sociales, ven como se agotan los proyectos concretos: se echa en falta más profundidad en las partidas para inversiones reales.

Después de dos años de prórrogas e intentos fallidos, España vuelven a tener unos Presupuestos Generales del Estado en preparación. El proyecto de las cuentas estatales llega en esta ocasión condicionado en su totalidad por la crisis económica y social que azota al país, con una reforma fiscal que condicionará los ingresos por impuestos y con el extra del 'rescate' que supone contar con fondos europeos extraordinarios. Sobre el papel, se redobla el esfuerzo social, de manera oportuna, pero la de las cuentas es una manta con la que te tapas los pies o te tapas la cabeza, pero difícilmente ambas cosas. Y esta vez, con algunas excepciones, lo que ha quedado más destapado en Castilla y León son las inversiones.

 

Por supuesto que las hay, pero este capítulo, que es por el que se ha venido valorando la importancia de los presupuestos, empieza a flaquear por la falta de nuevos proyectos para la comunidad. Y eso, y las partidas aparejadas, es lo que realmente se echa en falta. La inversión empieza a flaquear por ausencia de iniciativas: si se excluyen los fondos europeos, se produce una caída de la inversión gubernamental del 15,4% respecto del último presupuestos aprobado y prorrogado y del 22% con respecto al que no prosperó. El impulso a la A-11, las inversiones en sedes judiciales y las vinculadas al corredor logístico Atlántico tiran de las cuantías que van a ir a la baja una vez se va terminando la inversión en alta velocidad en Zamora, León o Burgos.

 

Los presupuestos de 2021 ven como se agotan los proyectos concretos: se echa en falta más profundidad en las partidas para inversiones reales y eso depende de tener a qué dedicar fondos, algo que solo se logra cuando se aprueban iniciativas para la comunidad. Por suerte, la salida solidaria de la crisis y el refuerzo obligado de las políticas sociales (sanidad, servicios sociales, educación) lo compensan, pero también genera un análisis contradictorio que cada parte ha arrimado a sus intereses.

 

Estos presupuestos de contradicciones son para muchos decepcionantes porque en el ámbito de las inversiones "hacía falta más" justo este año. El gasto inversor genera actividad económica, y nos va a hacer falta. Los partidos de la oposición, pero también la patronal, han puesto el acento en esta ausencia. También se critica el aumento de impuestos para cuadrar las cuentas y su falta de reflejo en las inversiones reales. La Junta, por su parte, los ha calificado de poco satisfactorios. Y los más perjudicados por el 'olvido' de inversiones no dudan en calificarlos de "engaño" o "burla".

 

En el lado contrario, quienes ven en estas cuentas una oportunidad para salir de la crisis sin dejar nadie atrás, "los más sociales de la historia", apoyándose en los 12.000 millones para políticas sociales en el cómputo regional. En estos momentos se habla de presupuestos "buenos para la reconstrucción económica y la creación de empleo". Quienes las defienden argumentan que no solo de inversiones en infraestructuras viven las cuentas, sino de políticas de empleo para asentar población en el medio rural y que los jóvenes que se han ido puedan regresar a Castilla y León.

 

De lo uno y de lo otro está necesistada Castilla y León. De inversiones que generen actividad y de políticas de apoyo a los que más lo necesitan o a territorios que, como el nuestro, sufren la amenaza del éxodo poblacional. Aunque aparentemente contradictorios, es necesario encontrar el punto de equilibrio porque tener unas cuentas 'al día' es más necesario que nunca: es imposible, y menos ahora, seguir funcionando con un marco que no cuadra con la realidad actual.