Una prima económica por tener ganado en zona de lobos, la última medida contra los ataques

El lobo protagonizó la primera de las charlas.

Mientras Castilla y León solicita que se pueda cazar el lobo incluso donde está protegido, comunidades como Cantabria optan por pagar a aquellas explotaciones que están en zona de ataques.

El problema de los ataques de lobos se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del mundo agrario. Cuando acabe el año serán cerca de 5.000 los registrados oficialmente en todo el país y una cuarta parte de ellos, entre 1.000-1.200, corresponde a Castilla y León. Mientras los profesionales del campo claman por las millonarias pérdidas que les suponen, las Comunidades Autónomas afectadas buscan soluciones que no siempre van en la misma dirección.

 

Así  Castilla y León ha vuelto a plantear que se pueda cazar el lobo también al sur del Duero, donde es especie protegida, y acabar así con las restricciones actuales. Sin embargo hay otras Comunidades que están dando pasos en dirección contraria.

 

Es el caso de Cantabria. Próximamente prevé aprobar un Plan del Lobo con dos medidas estrella. La que afecta a los ganaderos no tiene precedentes aunque en alguna ocasión se ha planteado en Castilla y León. Se trata de pagar directamente a aquellas explotación implantadas en zonas con ataques subvenciones o primas económicas sin necesidad de haber sufrido pérdidas de ganado: Sólo por el hecho de estar en zonas loberas. 

 

La comunidad cántabra tiene previsto aprobar en el primer trimestre de 2017 su nueva ley del lobo que incluirá estos pagos que se van a denominar 'medioambientales'. 

 

Este es el último paso que podría dar Castilla y León su estrategia para compaginar la protección del lobo y la cobertura a los empresarios ganaderos. Hasta ahora se ha optado por las ayudas para cercados y mastines y por los pagos por los daños al ganado que este año se cobran a los 15 días. Sin embargo no es suficiente para tener contentos a los ganaderos que los estiman que los ataques de las numerosas manadas de lobo les cuestan entre 600.000 y un millón de euros al año.

 

 

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