Una investigación explica la formación de las montañas ibéricas y anticipa la evolución del relieve

Península Ibérica (Foto: Javier F. Lozano - Dicyt

Un equipo internacional de geólogos, entre los que se encuentra la Universidad de Salamanca, ha utilizado un modelo experimental de laboratorio que permite estudiar las antiguas fracturas y predecir su comportamiento.

Las universidades de Cantabria, Salamanca y Complutense de Madrid, junto con la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos, han colaborado en un estudio científico que muestra la importancia de fracturas antiguas en la evolución del relieve actual de la península ibérica y que sirve para predecir su comportamiento en el futuro, según ha publicado la agencia Dicyt.

 

El equipo internacional de geólogos que ha realizado este trabajo, que ahora publica la revista americana Lithosphere, ha trabajado con un modelo experimental a escala de laboratorio que, con materiales como silicona y arena, reproduce fielmente la evolución del relieve en condiciones similares a las que debieron de producirse durante el ciclo tectónico alpino que hace más de 50 millones de años dio origen, entre otros, a los Pirineos y el Sistema Central.


Hacemos réplicas a escala que nos permiten recrear la formación de las montañas como si lo viésemos desde una imagen de satélite. Es como ver pasar a cámara rápida cómo ha evolucionado la topografía en la península ibérica, en tan sólo unas horas reproducimos en el laboratorio las condiciones y procesos geológicos que han modificado el relieve durante millones de años”, explica a DiCYT Javier Fernández Lozano, investigador de la Universidad de Cantabria y coautor del estudio.


Modelo en cajas transparentes


Los geólogos han realizdo estos modelos en cajas de plexiglás, un material rígido pero transparente, en las que introducen un líquido muy denso que va a simular la astenosfera. Por encima introducen el manto superior litosférico, de silicona, y la corteza terrestre, de arena. Son capas de 1 y 3 centímetros cuya evolución se puede observar perfectamente en las cajas transparentes.


Una vez que el modelo está montado en la caja, lo deformamos empujándolo con una pared lateral que simula la colisión que dio lugar a los Pirineos y la Cordillera Cantábrica, es decir, la colisión entre la placa ibérica y la europea. Esos esfuerzos se van transmitiendo en las diferentes capas y esto reactiva las fracturas o genera otras nuevas. La velocidad que le estamos aplicando para que sea una representación de la realidad es muy baja, estamos hablando de desplazamientos de milímetros que simbolizan la velocidad de la placa ibérica en los últimos millones de años”, explica el geólogo.


Los investigadores observan cómo se deforma el modelo a través de cámaras. Fotograma a fotograma analizan el movimiento de las partículas en superficie, que poco a poco se van desplazando. La precisión es milimétrica. “En algunos casos ese desplazamiento se observa antes de que la fractura rompa en superficie, porque se acumulan deformaciones”, afirma.


Red geodésica en miniatura


Es como una red geodésica en miniatura. Las redes geodésicas repartidas por toda la península ibérica miden la deformación del terreno en tiempo real y este modelo nos permite hacer algo parecido”, destaca. Por eso, este trabajo es experimental y además tiene una potencial aplicación. “Dadas las condiciones tectónicas actuales de la península ibérica, podemos saber qué zonas van a llegar a reactivare y desplazarse. Las deformaciones que observamos nos indican cuáles de las antiguas fallas se están reactivando y, por tanto, cuáles son las generadoras del relieve”, comenta.


Saber más sobre terremotos


La península sufre cada año más de un millar de terremotos, la gran mayoría de ellos imperceptibles. Conocer la evolución de las fracturas que los producen es de vital importancia para localizar las zonas con más actividad sísmica. “Gracias a estos modelos podemos conocer el impacto de las fallas sobre la topografía y establecer su evolución en el tiempo, lo puede ser de vital importancia para la monitorización sísmica y el avance en el conocimiento de la formación de terremotos. De esta manera, sabremos qué fallas han jugado un papel más importante en la generación del relieve y cómo las variaciones de la composición de la corteza y el manto litosférico han condicionado que estas estructuras sean más o menos activas e incluso que puedan reactivarse generando nuevos terremotos”, añade.

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