Un proyecto de voluntariado de la UCAV seleccionado para los premios de la Fundación Mutua Madrileña

Imagen: UCAV

“Sembrando vida” es el proyecto de la alumna de la UCAV Marta Díaz Vázquez para autoabastecer un orfanato en Ghana

El proyecto de voluntariado de la alumna de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) Marta Díaz Vázquez ha sido seleccionado como candidato a optar a uno de los seis Premios al Voluntariado Universitario que concede la Fundación Mutua Madrileña. La iniciativa “Sembrando vida” prevé el autoabastecimiento de un orfanato en Ghana mediante la creación de un huerto, un pozo, un establo y un gallinero, de este modo se podrá paliar la hambruna que sufre la población infantil en esta zona del planeta. El veredicto final se conocerá, previsiblemente, a finales del mes de enero.

 

“Sembrando vida” es un proyecto que nace de la mano de dos universitarios. Marta Díaz Vázquez, alumna del Grado en Educación Infantil de la UCAV y Víctor de Francisco Fernández tras su experiencia de cooperación. Apoyados siempre por la asociación Ghanas de vivir y un equipo de voluntarios de diversas universidades españolas. 

 

Este proyecto se desarrollará en una población de Ghana llamada Sarpeh. Tras una profunda detección de necesidades, se evidenció que tanto la educación como la alimentación, continúan siendo asignaturas pendientes. Como respuesta, se propone la creación de un huerto bio-intensivo: un procedimiento agrícola-ecológico enfocado al autoconsumo y a la mini-comercialización que estará dirigido y supervisado por una experta ghanesa especializada en este tipo de labores. 

 

Marta Díez asegura que se llevaría a cabo la construcción de un establo, un gallinero y un pozo que, permitiría a la comunidad disfrutar de este bien tan preciado, a la par que utilizarlo para el sistema de riego, posibilitando dotar de este modo, de recursos duraderos y sostenibles en el tiempo a la población destinataria.

 

A través de este conjunto de iniciativas, se lograría alimentar al orfanato y a los estudiantes de la escuela, y mediante la venta de los excedentes obtenidos, financiar más estudios y nuevas adopciones.

 

Además, los universitarios tienen claro que si fueran galardonados con 10.000 euros, también se podrían terminar las obras de construcción del orfanato y el colegio, fomentando la creación de puestos de trabajo locales para cualquiera de las labores, aumentando de este modo el número de beneficiarios indirectos.