Un estudio evidencia que las reacciones anafilácticas a las vacunas son poco comunes
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Un estudio evidencia que las reacciones anafilácticas a las vacunas son poco comunes

Viales de la vacuna AstraZeneca

Los casos de anafilaxia suscitan una amplia preocupación entre los expertos y los ciudadanos.

Un estudio del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) publicado en la revista 'Journal of the American Medical Association' ha evidenciado que las reacciones anafilácticas a las vacunas contra la COVID-19 basadas en ARNm, como las de Pfizer o Moderna, son bastante poco comunes.

 

Casi inmediatamente después de que se autorizara el uso de emergencia de las primeras vacunas contra la COVID-19 basadas en ARNm y de que se administraran a personas ajenas a los ensayos clínicos, los casos de anafilaxia suscitaron una amplia preocupación entre los expertos y los ciudadanos.

 

"Las vacunas de ARNm son las primeras de este tipo y tienen una eficacia y seguridad notables en todas las poblaciones. Es fundamental disponer de información precisa sobre las reacciones alérgicas a estas vacunas, no sólo por nuestra situación actual, sino también porque esta nueva plataforma de vacunas es muy importante para las futuras respuestas a las pandemias", explica la autora principal, la doctora Kimberly Blumenthal.

 

Con esto en mente, estos investigadores decidieron documentar cuidadosamente todas las reacciones alérgicas, incluida la anafilaxia, una vez que comenzaron a vacunar a los empleados en este centro estadounidense. El equipo analizó las encuestas de los empleados para estimar la incidencia de las reacciones alérgicas tras las vacunas de ARNm y utilizó múltiples métodos de vigilancia para identificar la verdadera incidencia de la anafilaxia.

 

Entre los 52.805 empleados )incluidos unos 4.000 con alergias significativas a alimentos y medicamentos) que fueron encuestados después de recibir su primera dosis de una vacuna COVID-19 de ARNm, el 2 por ciento experimentó reacciones alérgicas, y la anafilaxia se produjo a una tasa de 2,47 por cada 10.000 individuos. "Para ponerlo en perspectiva, esto es comparable a las reacciones anafilácticas de los antibióticos comunes", explica Blumenthal.

 

Los investigadores señalaron que, aunque la incidencia de anafilaxia era mayor que la estimada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), que situaban la tasa entre 0,025 y 0,11 por cada 10.000 vacunas, seguía siendo "excesivamente baja" y debería tranquilizar sobre todo a las personas con antecedentes de alergia a alimentos o medicamentos.

 

"La única exclusión de alergia para la vacunación fue un episodio previo de anafilaxia a un ingrediente inactivo de la vacuna, llamado polietilenglicol, o a un ingrediente inactivo de reacción cruzada llamado polisorbato. "Otro aspecto importante de nuestro estudio es que todos nuestros casos de anafilaxia se recuperaron: ninguno tuvo un shock anafiláctico ni requirió un tubo de respiración, ni siquiera temporalmente", concluye otra de las autoras, Paige Wickner.

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