Tres detenidos en Ávila por estafas con el timo del 'Tocomocho'

Los hechos habrían tenido lugar en Salamanca, León, Gijón y Badajoz.

Agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Salamanca han desarticulado un grupo organizado y especializado en estafar a personas mayores con el timo del 'Tocomocho', que se encontraba asentado en Talayuela (Cáceres) para luego desplazarse por distintas provincias españolas para perpetrar sus actos delictivos.

 

Entre otros casos, el Instituto Armado considera autores de ocho estafas y robos a sus tres integrantes, P.C.P, de 42 años; R.C.P, de 36; y J.J.G.A, de 28 años, detenidos en Ávila. Concretamente, aunque podrían ser más, tres de los hechos se cometieron en Salamanca capital y dos en la localidad próxima de Santa Marta de Tormes, uno en León, otro en Gijón y uno más en Badajoz.

 

Asimismo, la Benemérita les considera también autores de los delitos de tenencia ilícita de armas y contra la salud pública, ya que en el momento de la detención y en los registros domiciliarios --en la operación denominada 'Surve'--, los agentes encontraron material robado, dinero, armas de fuego y droga.

 

Además de las tres detenciones en Ávila, los agentes intervinientes procedieron a registros domiciliarios en la localidad cacereña de Talayuela, lugar de residencia de los investigados, y "la operación no se da por concluida por lo que no se descartan nuevas detenciones", han informado a Europa Press fuentes de la Guardia Civil.

 

Grupo criminal español

 

El grupo criminal estaba compuesto por ciudadanos españoles que presuntamente se dedicaban de forma sistemática a la comisión de estafas mediante engaño a personas mayores de edad, a las que tras ofrecerles "grandes cantidades de dinero en metálico", cupones supuestamente premiados de sorteos nacionales y otros cebos, conseguían que las víctimas accedieran al engaño.

 

Así, lograban que sacaran dinero de sus cuentas corrientes para entregárselo a los componentes del grupo, los cuales, una vez que tenían el dinero en su poder, abandonaban a la víctima y se daban a la fuga.

 

Los integrantes del grupo, durante el desarrollo del engaño, accedían en ocasiones a las viviendas de las víctimas del hecho delictivo, donde también aprovechaban para sustraer las joyas existentes en los domicilios y otros efectos de valor que pudieran tener.