Sola y borracha, pero mejor libre y viva
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Sola y borracha, pero mejor libre y viva

La ministra de Igualdad, Irene Montero.

Es solo un eslogan, y esa es la importancia que tiene, pero ha generado cierto revuelo. "Sola y borracha, quiero llegar a casa". Este lema ha llamado la atención de cara al 8M que acabamos de celebrar, y puede que el hecho encierre el dilema de una sociedad que repudia con fuerza los asesinatos, agresiones y discriminaciones que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo, pero que tiene que soportar el goteo de casos de cada día mientras algunos, incluso sentados en el Congreso, siguen negando la realidad de los asesinatos machistas.

 

La frase, pegadiza, está tomada de las manifestaciones del 8M, un contexto de algarabía en una fecha señalada que cada año sorprende con una fuerza que debe alegrarnos, porque es la fuerza de la sociedad española movilizada como se demostró este domingo por todo el país. La lucha de las mujeres es la lucha de todos los españoles, y eso debe ser motivo de orgullo para todos. Salvo para aquellos a los que solo les gusten los eslóganes de 'think tank' propio, pero no de los ajenos.

 

En cuanto a la frase, sin duda es un guiño de la vertiente del Gobierno que ejerce Unidas Podemos, desde el ministerio del área, con la ministra Irene Montero al frente. Puede que estemos acostumbrados a campañas institucionales más asépticas, que no dejan de ser válidas, pero no hace ningún daño probar con otras cosas.

 

En Castilla y León, por ejemplo, destacan las que hace el Ayuntamiento de Zamora desde hace unos años con motivo de las fiestas patronales y carnavales. El consistorio, gobernado por IU, ha jugado a llenar las calles de frases machistas o de dibujos contra 'sobones', 'mirones' y 'machotes'. En suma, ha llamado a las cosas por su nombre para visibilizar el maltrato, dejar en evidencia a quienes lo practican o denunciar las situaciones de acoso callejero que, en breve, serán delito por la nueva ley de Libertades Sexuales que ha llegado justo a tiempo esta semana como una de las primeras del nuevo Gobierno. Sobre ella, solo una prevención: ojalá no sea presa del habitual 'legislar en caliente' o de las prisas por hacer coincidir un compromiso con esta semana señalada.

 

Ahora, hay cuestiones en las que es mejor no confundir ni confundirse. Todos entendemos la función del eslógan escogido, entre otros varios, para llamar la atención y levantar bien alto la voz en este 8M. Pero hay que cuidar los medios por los que alcanzar los fines. Estos últimos son los de una mujer libre, unida y, por crudo que parezca, viva. A salvo de 'manadas' o de acoso, pero también de discriminación laboral, de brecha salarial, de techos de cristal... Así que sí, que si me quiero ir de fiesta con mis amigas puedo excederme con el alcohol, por mucho que no me vaya a hacer más libre que la implicación en movimientos sociales o en la lucha por los derechos laborales. Y un detalle más: no es bueno que las administraciones jueguen ni un poco con el alcohol, un problema sanitario y social de primera magnitud.

 

En todo caso, y ceñidos a la textualidad, la frase en cuestión puede resultar inadecuada, puede no ser acertada al 100%, puede que no sea la que imaginamos para encabezar la campaña institucional de un Ministerio, pero al fin y al cabo ha cumplido con el objetivo de toda campaña: removernos, llamarnos la atención, hacerse visible. ¿Sola y borracha? Por qué no, pero mucho mejor libre y viva. SIempre.