Siete detenidos y 81 galgos intervenidos por la Guardia Civil en la Operación 'Chase'

Foto: Guardia Civil.

Los perros sustraídos que no eran buenos para la caza, se les abandonaban o sacrificaban de forma cruel.

Con motivo de las continuas quejas manifestadas por personas y Ayuntamientos, especialmente de la Comarca de La 'Moraña' abulense, recibidas personalmente y a través de la Subdelegación del Gobierno, que fueron transmitiéndose a la Guardia Civil sobre la problemática de la caza furtiva en esa Comarca y el robo de perros, especialmente galgos, originó que, a finales del verano del pasado año se iniciasen vigilancias específicas e Investigaciones Policiales al respecto.

 

Iniciadas las Investigaciones por parte de la Unidad Orgánica de Policía Judicial y el SEPRONA, de la Comandancia de Ávila, dentro de la operación policial denominada 'Chase', las mismas coincidían con otras que, impulsadas por Organizaciones de carácter Medioambientalista y de Protección Animal, llevaba a cabo el Seprona de la Comandancia de Madrid, por lo que se decidió realizar dichas Investigaciones de forma conjunta.

 

Los primeros indicios de las mismas fueron la localización de un animal abandonado por cazadores furtivos en la localidad de Madrigal de las Altas Torres y la localización de un grupo de cazadores furtivos en vigilancia aérea, por medio de helicóptero, lo que llevó a detectar la falsificación en los perros-galgos de sus cartillas e implantación ilegal de microchip, lo que permitió dentro de las investigaciones a lo largo de varios meses determinar las diferentes responsabilidades y forma de operar de este tipo de delincuencia.

 

El modus operandi era el siguiente: tras la sustracción de los galgos, eran “probados” los mismos para valorar sus condiciones y cualidades para la caza. Aquellos que eran desechados para la práctica de la caza, eran abandonados o sacrificados cruelmente. A los que se les consideraba válidos se les trasladaba a una clínica veterinaria de Madrid donde tras una pequeña operación de cirugía les era retirado el “microchip” intramuscular de identificación, implantándoles otro diferente, lo que permitía la expedición de una Cartilla Sanitaria Canina a nombre del nuevo “poseedor” del animal.

 

Estas investigaciones, unidas a la localización de dos cadáveres de galgos, uno arrojado desde un tercer piso y otro muerto apaleado salvajemente, como consta en necropsia realizada por la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, permitieron la identificación y localización de los autores, siendo coincidentes con las investigaciones que se llevaban a cabo por parte de la Guardia Civil de Ávila.

 

Una de las sospechas es que el fin último de los robos pudiera estar relacionado con apuestas ilegales cuto objeto es la caza con galgo.

 

Durante el desarrollo de las Investigaciones han sido detenidas siete personas, e Investigadas otras siete, entre ellas un Veterinario, por los Delitos Contra la Flora y Fauna, Falsedad Documental, Robos y Maltrato de Animales, habiéndose formulado un total de  147 Denuncias Administrativas relacionadas con las condiciones higiénico sanitarias, e inspeccionados 258 perros.