Sanidad encuentra mil casos de abusos de alcohol y drogas entre menores

Los consejeros de Sanidad y Familia e Igualdad de Oportunidades, Antonio María Sáez Aguado y Alicia García. Foto: EP

Las consejerías de Sanidad y Familia impulsan un nuevo programa de prevención y ayuda a jóvenes como respuesta a los numerosos casos de abusos de alcohol y drogas: sólo en Valladolid, León y Palencia se han registrado 3.258 casos, y un millar en toda la Comunidad son de menores de 21 años.

La Junta de Castilla y León pondrá en marcha un proyecto denominado 'Ícaro-alcohol' con el que proporcionará nuevos apoyos a los menores y jóvenes directamente cuando sean atendidos en urgencias o por emergencias extrahospitalarias por consumo de alcohol. El programa, que estará en marcha este abril en Valladolid y en noviembre en el resto de provincias, surge como la respuesta a los alarmantes datos que ha encontrado Sacyl. Se calcula que el número de atenciones por problemas de alcohol a menores de 21 años a lo largo de un año puede alcanzar el millar.

 

En Valladolid y los hospitales universitarios de León y Palencia que se han analizado han registrado a lo largo de un año 3.258 casos relacionados con abusos de alcohol y drogas; el 80 por ciento serían abuso de alcohol y el 20 por ciento de otras drogas.

 

Los consejeros de Sanidad y Familia e Igualdad de Oportunidades, Antonio María Sáez Aguado y Alicia García, respectivamente, han presentado esta iniciativa que pondrá a disposición de los afectados y sus familias un equipo de profesionales de referencia en prevención que evaluarán con ellos los problemas que puedan rodear esa situación de abuso de alcohol que les ha llevado hasta allí y les canalizarán, con el consentimiento de la familia, a la mejor opción de prevención disponible según su nivel de riesgo.

 

La iniciativa, fruto de la coordinación entre estas consejerías, pone especial énfasis en la coordinación de distintos profesionales, en la continuidad de las intervenciones y en un seguimiento activo de los casos para evitar lagunas o tiempos muertos sin intervención preventiva o asistencial, en caso de que esta última sea necesaria.

 

El pilotaje se va a realizar en los hospitales de Valladolid a partir de abril y seis meses después se llevará a cabo una evaluación para poder extender su aplicación al resto de las provincias de Castilla y León, donde se calcula que el número de atenciones por problemas de alcohol a menores de 21 años a lo largo de un año puede alcanzar el millar.

 

 

DESDE LOS TRECE AÑOS Y MEDIO

 

Alicia García ha explicado que en Castilla y León la edad media de inicio en el consumo de alcohol está en los 13,5 años, aunque los consumos son elevados no es un hábito generalizado y según la encuesta ESTUDES 2014/2015 el 41,8 por ciento de estudiantes entre los 14 y los 18 años afirman que no se han emborrachado nunca y que un 20,6 por ciento de ellos reconoce que bebe todos los fines de semana.

 

En este contexto, el problema más grave es el consumo en grandes cantidades en muy poco tiempo, los denominados atracones, en los que reconocen haber participado el 39 por ciento de los estudiantes de Secundaria encuestados. En 2016, se contabilizaron 331 episodios en urgencias protagonizados por el alcohol en menores de 21 años.

 

 

PROBLEMA GLOBAL

 

El consejero de Sanidad ha concretado que los casos contabilizados en Valladolid y los hospitales universitarios de León y Palencia que se han analizado han registrado a lo largo de un año 3.258 casos relacionados con abusos de alcohol y drogas, el 12 por ciento en menores de 21 años, lo que suponen 418. Si se tiene en cuenta que estos hospitales representan a una población del 45 por ciento de la Comunidad, Sáez Aguado ha señalado que los casos podrían ser un millar anuales.

 

De ellos, el 80 por ciento serían abuso de alcohol y el 20 por ciento de otras drogas, ha agregado el titular de Sanidad, quien además ha incidido en que la falta de un perfil concreto hace ver que es un problema global, de manera que es más difícil que actuar sobre un colectivo concreto. De la misma forma, la percepción es diferente entre alcohol y tabaco, ya que mientras un 70 por ciento de menores reconoce que sus padres les prohíbe fumar sólo un 38 por ciento lo hace con el alcohol.

 

Ante esta situación, a los programas de actuaciones preventivas que existen en la actualidad como el taller 'OH.com' o los programas de prevención familiar 'Moneo' y 'Dédalo' se suma este nuevo proyecto que va a comenzar a pilotarse para la intervención con menores y jóvenes atendidos en urgencias y emergencias sanitarias por problemas de abuso de alcohol.

 

La iniciativa, incluida en el VII Plan Regional sobre Drogas 2017-2021, pretende dotar a los profesionales que intervienen en la atención y prevención de riesgos en los menores y jóvenes que abusan del alcohol, especialmente a los profesionales de los servicios de urgencia y emergencia sanitaria, de herramientas ágiles y eficaces que permitan reducir el consumo de alcohol y evitar los patrones más problemáticos.

 

 

EL PROGRAMA

 

'Ícaro-Alcohol' va a trabajar en un primer momento en el ámbito concreto de los servicios de urgencias y emergencias sanitarias a través de un pilotaje que se llevará a cabo en los servicios de urgencias de los hospitales Clínico y Río Hortega de Valladolid y en los recursos de emergencias sanitarias. En el desarrollo de los protocolos de actuación del proyecto ha trabajado, desde junio de 2015, un grupo formado por 23 profesionales de Sacyl, Comisionado Regional para la Droga, Ayuntamiento y Diputación Provincial de Valladolid y de la Fundación Aldaba Proyecto Hombre.

 

En base a este proyecto, los menores y jóvenes de menos de 21 años que sean atendidos en urgencias y emergencias sanitarias por intoxicaciones etílicas o por accidentes, lesiones, traumatismos, agresiones y otros problemas directamente relacionados con el abuso de alcohol, se realizará una intervención motivacional breve y la obtención de consentimiento informado del afectado y/o de su familia para derivarlos a un servicio de referencia de prevención gestionado por la Fundación Aldaba Proyecto Hombre de Valladolid.

 

Los profesionales de los servicios implicados en los hospitales y en los servicios de emergencias serán formados previamente a través de sesiones clínicas en cada servicio.

 

Asimismo, se realizarán, en los servicios de urgencias y pediatría, talleres prácticos específicos de intervención motivacional en diferentes situaciones. Esta iniciativa ofrecerá una respuesta preventiva ágil y un procedimiento proactivo con los menores y con las familias, ya que abordará directamente con ellos la situación y lo hará en un momento de especial preocupación y potencial motivación que supone el hecho de encontrarse en un servicio de urgencias, sin necesidad de que sean ellos los que tengan que acudir posteriormente a algún servicio específico.

 

Posteriormente, estos equipos de referencia de prevención, tras esa primera intervención, volverán a contactar en un plazo máximo de 72 horas con las familias que hayan dado su consentimiento informado, para ofrecer una cita en la que poder evaluar con detalle la situación y valorar la mejor opción preventiva según las necesidades detectadas en el afectado y en su familia.

 

Según la problemática que se detecte, el menor o el joven podrá ser derivado a programas de prevención familiar universal o selectiva, a talleres de sensibilización e información para adolescentes o jóvenes con problemas relacionados con el consumo de alcohol o podrá permanecer en el programa de prevención familiar indicada que desarrolla en Valladolid el recurso de referencia de prevención.

 

En el caso de que los profesionales del servicio de urgencias o emergencias, del equipo de referencia de prevención, del programa de prevención familiar indicada o de cualquier otro de los programas preventivos detecten una evidente y reiterada falta de colaboración de los padres o la presencia de considerables factores de riesgo en su comportamiento, se informará a los Servicios Sociales del Ayuntamiento o de la Diputación Provincial para que valoren la posible situación de riesgo que pudiera perjudicar el desarrollo personal y social del menor o su posible situación de desamparo.