Rivilla, El ‘Galgo de la Toledana’

Feliciano Muñoz Rivilla en la imagen junto al mítico delantero brasileño Pelé. (Foto: Archivo Club Atlético de Madrid)

Feliciano Muñoz Rivilla, para muchos jóvenes un deportista desconocido en nuestra tierra, es el futbolista abulense más importante y laureado. Ganador de la Eurocopa de 1964 con la selección española, es también reconocido como el mejor lateral derecho de la historia del Atlético de Madrid.

A todos los amantes del fútbol nos salen nombres de futbolistas de origen abulense que han pasado por la máxima categoría de este deporte. Rubén Peña en la actualidad con el Villarreal, Álvaro Benito con el Real Madrid, César Jiménez con el Real Zaragoza, el guardameta Pindado con el Atlético de Madrid y demás equipos, y más alejados en el tiempo José ‘Chino’ Zapatera también con el equipo colchonero y Rayo Vallecano y Félix Bardera ‘Felines’ como gran ídolo también del club vallecano.

 

Sin embargo muchos jóvenes amantes de este deporte desconocen quién fue el futbolista más laureado de Ávila y provincia y no, no fue ninguno de estos anteriormente citados. Se trata de Feliciano Muñoz Rivilla, legendario lateral derecho del Atlético de Madrid de los años 60, club con el que triunfó y que le sirvió de trampolín para ir convocado en casi una treintena de veces con la selección española de fútbol absoluta.

 

Nacido en Ávila un mes después del inicio de la Guerra Civil española, concretamente el 21 de agosto de 1936 en la capital, Rivilla pronto comenzó a despuntar en distintos equipos de fútbol base abulense hasta jugar en el Real Ávila. Su primer club fue el equipo infantil del Acción Católica con tan solo 10 años y por aquel entonces ya no se quería separar del balón en un modelo fútbol totalmente distinto al que se practica actualmente en el fútbol de cantera.

 

Era un fútbol, pues, esencialmente hecho cara al gol, Los partidos duraban entonces casi todo el día. Esto da ya una idea de cuál fue mi primera escuela futbolística: balón y mucho balón. "Correr y mucho correr, tirar a puerta cada vez que había ocasión y buscar la ocasión siempre para conseguir marcar ese gol que daba la victoria y terminaba los partidos”, narraba el propio Rivilla una vez retirado de los terrenos de juego en las memorias de su vida futbolística, publicadas en El Mundo Deportivo.

 

La preocupación de muchos padres en la época de los 40 y 50 era que sus hijos estudiasen para alcanzar un futuro mejor del que pudieron vivir ellos en un tiempo marcado en España por la hambruna y la pobreza, fruto de la posguerra. “Mis años de futbolista en Acción Católica fueron de los más felices de mi vida, aunque para mis padres resultaban un tormento porque su preocupación primera era mi educación y mis estudios. Y el fútbol lo velan como un peligro para ambas cosas. Por eso, cuando a los catorce años me fichó «El Piquío», club filial del Ávila, no lo vieron con muy buenos ojos. Únicamente me dejaron jugar porque yo les prometí que sacaría enteros todos los cursos del bachillerato, comentaba el exfutbolista.

 

Efectivamente fue el Piquío su siguiente destino en su etapa de formación. Un club filial del Real Ávila para pasar con tan sólo 16 a formar parte de las filas del club encarnado, por aquel entonces en la Tercera División del fútbol español. Pronto comenzará a llamar la atención por su velocidad recorriendo la banda derecha, por lo que la parroquia abulense le apodó el ‘Galgo de la Toledana’, el barrio donde vivió y creció. Sus grandes actuaciones en distintos partidos con la elástica encarnada le sirvió a Feliciano Muñoz Rivilla para que históricos clubes españoles se fijasen en él como promesa futura, por lo que a la puerta del Real Ávila llamó el Real Murcia, entonces en la categoría de plata del balompié patrio para hacerse con sus servicios, aunque de forma breve.

 

Las dos temporadas del Ávila me hicieron famoso. Vinieron a buscarme nada menos que del Murcia, club que militaba entonces en Segunda División. Volvió a interponerse en mi carrera la oposición de mis padres. Llevaban muchísima razón. Yo acababa de terminar el bachillerato y lo lógico era que estudiara una carrera objeto por el que trabajaban y se desvelaban continuamente, pues no tuvieron otra ilusión en su vida, como ocurre a todos los padres, que hacer por su hijo lo más, y lo mejor”, recordaba Rivilla.

 

Su buen hacer en el club murciano no pasó desapercibido por el Atlético de Madrid, que lo incorporó en 1955 para cederlo en el A.D. Plus Ultra y posteriormente en el Rayo Vallecano con el objetivo de que éste se fogueara como futbolista en dos clubes serios y a la vez ‘gallitos’ en la categoría de plata. El buen ojo que tuvieron los dirigentes del club rojiblanco al fichar a Rivilla pronto se hizo patente cuando en 1958 se incorpora con sólo 23 años de manera definitiva al Atlético de Madrid, entonces entrenado por el míster eslovaco Ferdinand Daucik.

 

Los inicios de la década de los 60 son años de vino y rosas para el club del Manzanares. Los colchoneros fueron claros aspirantes junto al Real Madrid de Alfredo Di Stéfano y el Athletic Club de Bilbao para hacerse con la victoria final tanto en los campeonatos de Liga y Copa del Generalísimo, ya con Rivilla como titular como lateral derecho. En total el abulense logró con el Atlético de Madrid muchos de los títulos que conforman el palmarés de la institución.

 

Campeón de la Liga 1965-66, tres copas de las llamadas por aquel entonces del Generalísimo, en los años 1960, 61 y 65 respectivamente, y también ganador del primer título europeo de la historia del club como la extinta Recopa de Europa de la temporada 1961-62 ante la Fiorentina italiana. En total, 285 partidos con la zamarra rojiblanca y 4 goles anotados. En su palmarés individual destaca el extinto premio Patricio Arabolaza ganado en 1961 que distinguía al jugador más enérgico de Primera división y a fe que el abulense lo era siempre con sus características incursiones en el ataque aprovechando su experiencia como interior, lo que a algunos sirve para considerarle el primer ‘carrilero’ de la historia.

 

La carrera del futbolista más importante de nuestra tierra no acaba ahí ya que fue durante los sesenta un asiduo a la selección española entrenada por José Villalonga. Sus inicios precisamente no fueron en la absoluta, pues en 1959 formó parte del estreno de la primera Selección Sub-21 de nuestra historia con un partido frente a Italia en Madrid. Su primera experiencia internacional no se repetiría hasta después de más de un año. Fue concretamente el 10 de julio de 1960, ya con la absoluta. El partido se jugaba en Lima y España se impuso por 3 a 0 a la selección de Perú. Rivilla ocuparía el lateral derecho de la defensa española junto a Garay y Pachín en un equipo plagado de estrellas como Ramallets, Luis Suárez, Joaquín Peiró o Di Stéfano.

 

Ésta fue la primera de sus 26 apariciones totales como internacional absoluto y donde participó en citas tan importantes para España como fueron los mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966 y sobre todo en la Eurocopa de 1964, conocida como el primer título de la historia de nuestra selección. Rivilla fue el lateral derecho titular del once que jugó en el estadio Santiago Bernabéu contra la antigua Unión Soviética y que finalmente ganó nuestro combinado por 2-1 con el famoso gol de Marcelino. El por aquel entonces seleccionador, José Villaloga, confió en Rivilla durante la eliminatoria ante la República de Irlanda y luego en los decisivos partidos del Bernabéu contra Hungría y la URRS que le valieron a España su título más importante hasta el año 2008.

 

El 15 de noviembre de 1965 fue la última vez que Rivilla se enfundó la camiseta nacional, en París en un choque en el que España ganó a Irlanda por 1 a 0, clasificándose para la fase final del campeonato del mundo. Esta fue la última ocasión en que Rivilla sería internacional, aunque viajará a Inglaterra un año después como parte de los seleccionados, pero no llegaría a jugar ningún encuentro. Nuestro futbolista más importante y laureado fallecía en Madrid el 6 de noviembre de 2017, pero nos queda el recuerdo del mejor lateral derecho que tuvo el Atlético de Madrid en toda su historia.