Regreso a la casilla de salida
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Regreso a la casilla de salida

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León.

Mientras economía y sociedad se aproximan al punto de partida de marzo de 2020, los partidos se preparan ya para volver a empezar un ciclo electoral que podría iniciarse con unas autonómicas que pocos quieren, pero nadie puede descartar.

El final de las restricciones por el Covid, casi totalmente eliminadas con la pandemia 'controlada', marcan el regreso a lo que durante tiempo se dió en llamar la 'nueva normalidad' y que aparenta una normalidad prácticamente total en la que las mascarillas son casi el último vestigio de lo ocurrido durante meses, pero que todavía ejercen como recuerdo de lo que hemos pasado. Aunque todavía impera la prudencia y hay una calma vigilante por si el Covid se reactiva con este invierno, la situación es cada vez más la de marzo de 2020 y en muchas cuestiones hemos vuelto ya a la casilla de salida.

 

Así es en cuanto a medidas. Con la vacunación prácticamente terminada y una tercera ronda en marcha para los más vulnerables, queda poco más que vacunar a los menores de 12 años para que la inmunidad total sea una realidad. La protección de la vacuna se nota en los datos de contagios, que ya ni siquiera se publican todos los días y están en mínimos, y pronto habrá normalidad también en los hospitales. Eso justifica más que de sobra el final de las restricciones a la actividad y, en el futuro, la relajación definitiva de las medidas.

 

Sin límites de aforo y con la mascarilla o la distancia como grandes barreras, sólo las precauciones en espacios de interior marcan alguna diferencia. En lo demás, todo ha vuelto a ser como era o pronto llegará a serlo. Cuando decaiga el uso de mascarillas en interior la situación será exactamente como la de antes de la pandemia en todos los ámbitos. En algunos ya lo es y se ha regresado al comportamiento normal.

 

En los últimos días hemos sabido que las pensiones vuelven a estar en las cifras previas a la crisis, cuando se notó una bajada de las vigentes por los fallecimientos. También está cerca de volver a lo que era el empleo, con niveles de paro y afiliación similares. No está 100% recuperado porque todavía se mantendrán las ayudas a los trabajadores en ERTE y autónomos. También los ayuntamientos han decidido mantener la respiración asistida a algunos sectores, especialmente hostelería, con exención de tasas y terrazas extendidas, pero nadie tiene dudas: en algún momento habrá que levantarlas, aunque parece que todavía aguantarán 2022. De igual modo, tendrá que mantenerse el apoyo a los sectores más tocados como la cultura o los espectáculos en tanto llega la recuperación total.

 

Así que estamos o pronto estaremos en la casilla de salida y eso ha reactivado también la actividad política. En ese punto están los partidos, inmersos en sus procesos internos, y se nota. Es el momento de renovar candidatos, equipos y cuadros para el próximo ciclo electoral y el plausible adelanto de las elecciones autonómicas lo ha hecho más urgente si cabe. El proceso hará 'ruido' ahora o más adelante, porque unos se la juegan en el presente y otros tienen que tentar sus fuerzas de cara al futuro. La cita adelantada con las urnas, que pocos quieren, pero que nadie está en condiciones de descartar, es la clave.

 

Por ahora, calma tensa en esta materia, que también podría ser de regreso a la casilla de salida. Tras una semana de convención nacional y autoafirmación, en el PP de Castilla y León han terminado diciendo que no hay prisa para convocar elecciones, pero que se mantiene la condición puesta por el presidente Alfonso Fernández Mañueco: que haya estabilidad. Y toda vez que su socio de Gobierno no está en condiciones de garantizarla, la situación no cambia, sólo por una simple cuestión: el paso de los días no va a arreglar la desconfianza entre PP y Cs en el Gobierno de la Junta. Si las provocaciones y desafíos mutuos cesan, como parece tras este fin de semana, podría haber alguna posibilidad pero no nos engañemos: a estas alturas no va a ser fácil.

 

El regreso al punto de partida, en este caso, con una nueva legislatura de 4 años no está más cerca, pero tampoco más lejos. Puede que sea lo mejor si no se recobra la estabilidad necesaria para impulsar una reactivación global que nos lleve a donde estábamos antes de que la enfermedad del coronavirus abriera este largo paréntesis que ahora (parece) está acabando.