Presupuestos, educación y reactivación: los 'deberes' inexcusables del nuevo curso

Fernández Mañueco, Fernández Carriedo y Verónica Casado.

El curso político, el curso laboral y el curso escolar empiezan este año al tiempo y con idénticas obligaciones: encontrar soluciones para salvar toda una sociedad, todo un país.

Como cada septiembre, Castilla y León y España arrancan máquinas con el inicio del curso general. La vuelta al cole, el final de las vacaciones y el comienzo del curso político coinciden, aunque con diferente nivel de atención, entre la algarabía familiar que supone volver a las clases, la vuelta a la rutina laboral y el regreso a hemiciclos y comisiones de nuestros políticos, que pasa muy desapercibido los más de los años. Esta vez es diferente para todos, porque para todos hay 'deberes' inexcusables que giran en torno a la evolución de la nueva normalidad en la que estamos forzados a vivir tras la pandemia.

 

Este septiembre de 2020 trae un reto mayúsculo, el de poner a salvo toda una sociedad, todo un país. El impacto de la crisis sanitaria, social y económica por el Covid-19 es todavía muy patente, y lo va a ser por mucho tiempo. Puede que esta triple crisis no tenga una buena salida, porque ya llegamos mal a este punto, todavía pendientes de recuperar niveles de la anterior recesión. Es imprescindible empezar a tomar decisiones y evitar la parálisis.

 

No se puede repetir el espectáculo de los últimos años con los presupuestos, ni los generales ni los de la Comunidad. España está funcionando con unos presupuestos de 2018 que van por su tercer año de vigencia y no soportan más parches. Son una camisa que ya le iba estrecha al país porque estaba diseñada para tiempos de ajustes, y que no valen en un momento en el que hay que incluir los fondos europeos y los del esfuerzo propio que son necesarios para rescatar negocios, empresas y autónomos. Y lo mismo ocurre con los de la Junta, que empezaron el año prorrogados y que es perentorio renovar. En los dos casos, Estado y Comunidad, no se puede permitir que nadie se ponga de perfil: nunca es el momento, pero nunca menos que ahora.

 

El bloqueo será inadmisible, así que con presupuestos generales es imprescindible empujar la reactivación. La economía regional y nacional están muy tocadas por la merma de actividad general y la muy especial afectación de un sector clave, como el de los servicios, con el caso sangrante del turismo. No es momento de discutir si es necesario un nuevo modelo económico, sino de poner toda la carne en el asador para que se recupere el mayor porcentaje de actividad y cuanto antes. Con la misma contundencia y decisión con la que se han tomado decisiones para frenar la pandemia, aún a costa de la economía, se deben poner sobre la mesa las medidas de rescate necesarias que lleguen a todas y cada una de las empresas, sectores, autónomos y trabajadores que se han quedado 'tirados'.

 

Por último, es momento de apostar en esos presupuestos por reforzar los que han sido dos pilares en esta crisis. El primero, el sanitario, con el objetivo de convertir en estructurales los refuerzos coyunturales a los que se ha recurrido ahora, pero que hace tiempo que hacían falta. Hay que cuadrar la fórmula económica necesaria para que los sanitarios no vuelvan a escasear. Y el segundo, el pilar de la educación, básico para que nuestra sociedad empiece a ser, desde esta semana, un poco más parecida a lo que teníamos. En ambos casos, es hora de darnos cuenta que sanidad y educación son fundamentales para nuestra sociedad. Se lo debemos.