Presupuestos 2022: la encrucijada económica y política de Castilla y León
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Presupuestos 2022: la encrucijada económica y política de Castilla y León

Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea. Foto: Ical

La negociación de los presupuestos de 2022 puede marcar el futuro político de la comunidad: obliga al Gobierno bipartito a trabajarse el apoyo que permita su aprobación y puede ser el espejo en el que mirarse para lograr una mayoría duradera que asegure la legislatura o la antesala de una convocatoria anticipada.

La presentación del proyecto de Presupuestos de la Comunidad para 2022 pone en marcha el proceso para dotar a Castilla y León de unas cuentas que deben ser cruciales. Tras el profundo bache provocado por la crisis económica derivada de la pandemia sanitaria, urge reactivar la economía en busca de un rebote lo más enérgico que sea posible. El año que viene debe ser el de ese rebote y el presupuesto, el instrumento, la catapulta para lograrlo. Los presupuestos son la encrucijada económica en la que Castilla y León se juega una salida airosa de la crisis o perder comba, pero también son una encrucijada política.

 

La negociación para aprobarlos se va a mimetizar mientras dure con la situación política de la comunidad. El Gobierno bipartito carece de mayoría en las Cortes y, como para muchos de los pasos que da, la necesita para aprobar el proyecto de las cuentas de la comunidad para el año que viene. La oposición ha hecho probar al ejecutivo de Fernández Mañueco el amargo sabor de la minoría en escaramuzas de Cortes y eso ya es un aviso serio. Por eso, desde el minuto '1', se ha hablado tanto de las cantidades, las inversiones y las medidas como de la búsqueda de los apoyos necesarios para aprobarlo. Vaya por delante que nada sería peor que una comunidad sin presupuestos: son pocos los que imaginan un escenario en el que la falta de una mayoría 'tumbe' las cuentas. Y todos sabemos cuáles serían las consecuencias. 

 

En todo caso, el segundo proyecto del gobierno bipartito de PP y Cs no tiene demasiado que reprochar. Se presenta con una cuantía récord, es de espíritu inversor y logra conjugar un potente gasto con la bajada de impuestos gracias a la ingente inyección de fondos que llegan del plan europeo de recuperación. Rara vez volveremos a ver eso: que un gobierno pueda ampliar exenciones y reducir cargas sin temor a que no cuadren las cuentas. En buena medida es producto de una fuente de financiación extraordinaria, procedente de Europa vía Gobierno central, algo que el PSOE ha esgrimido y quiere hacer valer, al menos, de cara a la opinión pública.

 

Por lo demás, cuentan con una inversión real de casi mil millones de euros, suficientes para atender los proyectos más importantes en el territorio. ¿Podrían ser mejores? Sí, claro, hay provincias que se sienten peor tratadas que otras. Lo verdaderamente importante es la ejecución posterior y esa será, dentro de muchos meses, la auténtica vara para medirlos. Pueden ser más o menos del gusto según preferencias, pero lo más importante en este momento es que tienen margen para encajar peticiones. 

 

Hace semanas que el ejecutivo y Por Ávila mantienen conversaciones para asegurarse la aprobación del proyecto de presupuestos y todo indica que va por buen camino. A PP y Cs les toca trabajarse este apoyos, y otros que no descartan, por la habitual vía de las concesiones, pero dentro de un orden: dice Igea que nadie ha puesto precio al apoyo de la formación abulense y que lo que piden es razonable, por más que los apoyos en presupuestos se midan siempre por un rasero, el de los euros. Y margen hay para ese ajuste.

 

El gobierno bipartito parece en disposición de conceder a cambio de ese voto decisivo, el que permita dar de paso unos presupuestos cruciales para un año 2022 fundamental para la recuperación de empleo y actividad, razón más que suficiente para ser 'generoso' en el esfuerzo negociador. Pero hay más: una encrucijada política.

 

Un eventual rechazo de los presupuestos (algo con lo que nadie cuenta) lleva de manera irremisible a elecciones, pero ¿y si aprobarlos también lo es? Con unas cuentas aprobadas para 2022, pero sin un horizonte político estable y con el rubicón de marzo para una nueva moción de censura, todo es posible. Es verdad que la opción parece enfriarse, que no es propicia para la coyuntura acutal ni para las costumbres electorales de la comunidad (obligaría a separarlas de las municipales), pero todo sigue muy al albur de la coyuntura en otras comunidades: lo que ocurra con otros presupuestos menos 'seguros' que los de Castilla y León puede ser el origen de un efecto dominó que nos lleve a elecciones. ¿Cómo evitarlo?

 

Un pacto ampliado podría ser el antídoto perfecto a una cita anticipada con las urnas y se presenta al alcance de la mano. Hace meses que gobierno y Por Ávila hablan de estabilidad, y si eso es lo que se quiere, es el momento. Esta negociación de presupuestos puede ser el espejo en el que mirarse para lograr una nueva mayoría que aleje las escaramuzas de hemiciclo, pero sobre todo para conseguir algo más fuerte: un apoyo duradero que garantice la viablidad de la legislatura. Ahora toca decidir.