Presupuestos 2022: cal y arena para Castilla y León
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Presupuestos 2022: cal y arena para Castilla y León

El proyecto de cuentas del Estado para 2022 será el de la reactivación por su carácter millonario y su vertiente más social, pero el capítulo de inversiones deja un poso limitado a pie de tierra en Castilla y León.

La presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022, y la aprobación del techo de gasto, han abierto un pequeño paréntesis en el clima casi de precampaña en el que está instalada Castilla y León, y que es evidente a todos los niveles. Las cuentas del Estado son parte de la base para los de la Comunidad y su puesta de largo y debate es algo imprescindible, incluso si hay planes electorales. Y aunque no parecen inmediatos, al menos no para convocar unas generales, suponen también confrontación de modelos, programas y opiniones sobre uno de los capítulos que miden las cuentas, el de las inversiones.

 

Los presupuestos del Estado para 2022, todavía en versión proyecto, pasan por ser los más nutridos de la historia reciente gracias a los fondos europeos para la recuperación. El caudal va a ser bien recibido ya que son cientos de millones con cara social, pero también para sostener los costes de la reactivación de negocios, trabajadores en ERTE y servicios a través de los diferentes programas previstos. En eso van a ser imbatibles, pero hay un capítulo en el que su poso es más limitado a tenor de las críticas recibidas.

 

La versión que llega desde el lado político que los impulsan destaca que favorecen de forma especial a Castilla y León, ya que mientras la media de inversión por habitante en el conjunto de España se sitúa en los 274 euros, en la Comunidad alcanzan los 416 euros. Según los fríos números, el proyecto recoge unas inversiones del Gobierno para Castilla y León de 997,44 millones de euros, un 17% más que hace un año, y la sexta autonomía con más inversiones. Sin embargo, eso es sobre el papel.

 

Cuando de presupuestos se trata, más importante aún que las partidas negro sobre blanco en el proyecto de cada fin de año es el capítulo de la ejecución presupuestaria. De nada sirve consignar partidas para proyectos si estas no se gastan y las obras, inversiones y principales apuestas postergan sus avances y finalización año tras año, sumando retrasos y demoras. Y esa ha sido una de las quejas más repetidas.

 

La Junta de Castilla y León echa en falta el fondo Covid que ha reclamado para hacer frente a los gastos extra y pone el acento en el equilibrio de las cuentas, con un gasto que dice se sostiene con una subida de impuestos que, además, habrá que ver si cuadra: las cuentas sobre la recaudación y la actividad económica que ha presentado el Gobierno son, cuando menos, controvertidas. Las pegas desde el Gobierno de la comunidad podrían entrar entre lo previsible, pero no son las únicas. Desde casi todas las provincias llegan protestas por la dotación presupuestaria para proyectos concretos que no terminan de hacerse realidad.

 

Por supuesto, el PSOE ha defendido en cada plaza la conveniencia de las cuentas y el esfuerzo inversor que se ha hecho. Y por supuesto que es así. Hay proyectos vivos que lo justifican, como los 20 millones que ha acabado comprometiendo el Gobierno para el campamento de Monte La Reina en Zamora. Pero también hay ausencias, infraestructuras pendientes repartidas por toda la geografía. Y no es por falta de dotación, que la tienen, sino por el hecho de que se repiten un año tras otro.

 

Cuando las obras de hospitales, para el corredor Atlántico, la Ciudad de la Justicia de Valladolid, la electrificación de la línea férrea de mercancías de Salamanca, Ciuden o la autovía A-11 (al fin, con tramos en Zamora) o la fiscalidad especial de Soria se perpetúan en los sucesivos proyectos de presupuestos, desde el anterior Gobierno de otro color al actual, es que hay algo que no va bien. Y eso ha obligado incluso a los propios a levantar la voz.

 

El papel lo aguanta todo. Los números son los que son, y los PGE de 2022 van a venir bien dotados, son una palanca segura para salir del atolladero de la crisis del Covid. Pero en materia de inversiones este proyecto, tal y como está, deja un poso limitado a pie de tierra en Castilla y León. Tiempo hay para enmedarlo y equilibrar el porcentaje de cal y arena más a favor de la comunidad.