¿Por qué se arruga la piel al meterla en el agua?

Piel arrugada

Muchas veces, tras permanecer un largo rato en el agua de la bañera o tras darnos un prolongado chapuzón en la piscina, se nos arrugan los dedos de las manos y de los pies. ¿Por qué sucede esto?

Antes se creía que las arrugas en manos y pies mojados eran el resultado del paso del agua por la capa externa de la piel, haciendo que ésta se hinchara. Se pensaba que se trataba de una reacción bioquímica, de un proceso osmótico que hace que el agua desaloje una serie de componentes de la piel, provocando que los dedos y palmas de pies y manos se queden macerados y arrugados.

 

Sin embargo, datos más recientes en la literatura médica parecen indicar que la formación de estas arrugas es en realidad un proceso activo. El arrugamiento puede estar causado por la constricción de los vasos sanguíneos de debajo de la piel, controlada por el sistema nervioso autónomo.

 

En concreto, el tiempo medio del que hablan los estudios necesario para que se arruguen los dedos en el agua es entre 5 y 15 minutos. Mientras, el tiempo para que desaparezcan las arrugas es algo mayor 15-20 minutos. Por el momento no hay indicios ni estudios de que se arrugue más la piel tras permanecer en el agua en unas determinadas personas que en otras.

 

ESTUDIOS 

 

En 2001 un estudio de la Universidad de Tel-Aviv observó que en pacientes con mal de Parkinson (que causa daño neurológico de forma progresiva) los dedos de las manos se arrugaban mucho menos que en pacientes sanos al sumergirlos en agua. Además, agrega que Mark Changizi, en 2011, (Revista 'Brain Behavior and Evolution') comprobó que los dedos arrugados actúan como bandas de rodamiento, canalizando el agua fuera de los dedos de manos y pies cuando se mojan, permitiendo así mantener la capacidad de agarre a distintas superficies.

 

En esta línea, recuerda también un estudio de la Royal Society británica, publicado en su revista 'Biology Letters' en 2013, que hizo público que la finalidad de este fenómeno es la de mejorar el agarre de objetos mojados o que estén bajo el agua.

 

Este equipo de científicos de la Universidad de Newcastle analizó la habilidad de las personas al coger objetos fuera del agua con los dedos arrugados y normales, para estudiar por qué ocurría este efecto. Hicieron que un grupo de personas pasasen diversos objetos de una caja a otra. Con los dedos normales y arrugados, y objetos secos y mojados.

 

En este sentido, investigadores destacan que "en un tiempo remoto", las arrugas en los dedos pudieron favorecer a nuestros antepasados para recolectar alimentos en una vegetación húmeda o en arroyos, o la recogida de moluscos en áreas costeras o de ribera. A su juicio, el efecto en los dedos en los pies también supondría una ventaja, ya que pudo permitirles caminar mejor bajo la lluvia o en zonas pantanosas.