¿Por qué Ávila se acostó azul y se levantó amarilla?

José Ramón Sánchez Budiño y Jesús Manuel Sánchez Cabrera celebran el triunfo en la sede de Por Ávila. (Foto: Edgar Palomo).

El Partido Popular pierde la Alcaldía de la capital amurallada tras llevar gobernando desde 1991.

"El fenómeno Por Ávila se estudiará en las universidades". Sólo el tiempo dirá si esta profecía, dicha en campaña electoral por Pedro Pascual, candidato elegido procurador de Por Ávila en las Cortes de Castilla y León, se cumple.

 

Lo que ya es una realidad es que la nueva formación ha obtenido un resultado por el que pocos hubieran apostado cuando hace apenas tres meses comenzaba la andadura del partido amarillo.

 

Cómo suele suceder cuando se produce un fenómeno de este tipo, Por Ávila logró el respaldo de 11.223 abulenses, unos votos que se han traducido en una victoria electoral con once concejales, son varios los motivos que se encuentran detrás del mismo.

 

El primero de ellos tiene que ver con la derrota histórica del Partido Popular en la capital abulense, donde gobernaba desde 1991. Sólo en los últimos ocho años, la formación de derechas se ha dejado en el camino 7.846 votos.

 

Los abulenses han castigado en las urnas la que para muchos ha sido "la peor legislatura" de la historia de la democracia, dejando la ciudad en "estado de parálisis" como han denunciado una y otra vez los grupos de la oposición.

 

Caso Diputación

 

El segundo motivo también tiene relación con los populares. La crisis interna abierta en 2015 por el 'Caso Diputación' se cerraba cuatro años después del polémico Pleno de Investidura dejando a Jesús Manuel Sánchez Cabrera sin ser el candidato popular a la Alcaldía, ya que Pablo Casado imponía a Sonsoles Sánchez-Reyes en contra de las propias encuentas internas manejadas por el partido, lo que suponía la salida de éste de la formación de derechas.

 

El tercer motivo se centra en el voto recibido por la formación amarilla. Por Ávila no sólo ha recogido el voto de castigo a PP y Ciudadanos, arrastrado también en las urnas por el apoyo dado a los populares durante los últimos cuatro años, sino que ha sido capaz de aglutinar un voto de izquierdas que finalmente no apoyaba al PSOE mayoritariamente ni al resto de formaciones de este espectro político debido a la fragmentación del voto por el número de partidos que se presentaban y confiaba en Sánchez Cabrera para llevar a cabo el cambio en Ávila capital.