Plaga de retrasos en los trenes de Castilla y León: 253 incidencias en un solo año en la grandes conexiones

Estación de trenes Valladolid Campo Grande.

Las principales conexiones ferroviarias de Castilla y León dispara el número de incidencias en el último año: durante 2018 se registró, casi cada día, un retraso de media hora o más.

La práctica totalidad de las principales conexiones ferroviarias ha sufrido en 2018 una auténtica plaga de retrasos por incidencias del servicio. Su número se ha elevado de manera considerable con respecto a las registradas el año pasado y afecta prácticamente a todas las grandes relaciones ferroviarias de Castilla y León; de hecho, la gran mayoría ha ido a peor en el último año, pero las hay especialmente afectadas como León y Salamanca.

 

Según los datos publicados esta semana en una respuesta parlamentaria, el Gobierno cuantifica en 253 el número de incidentes que ha derivado en retrasos importantes. Según explica el boletín oficial del Congreso, se trata de lo que Renfe denomina incidencias destacables, que son las que provocan más de 30 minutos de retraso y que son imputables al operador estatal.

 

Esas 253 incidencias son el resultado de sumar las que han sufrido las quince principales conexiones desde Castilla y León durante 2018. Se han incrementado casi un 40%, ya que en 2017 los mismos trayectos registraron 172 incidencias del mismo tipo. El ránking de las conexiones más afectadas se puede consultar en este LINK.

 

A la cabeza de los que más retrasos han sufrido están los usuarios del tren de León y Salamanca. La conexión con más incidencias fue la León-Ponferrada, con un total de 44 en todo el año pasado; dieciséis de ellas se produjeron en el mes de diciembre, una cada dos días para terminar el año. La segunda línea más torturada por los retrasos fue la conexión Salamanca-Madrid, con 34 incidencias que provocaron esas demoras de media hora o más; en 2017 fueron 14.

 

Por detrás están las 31 incidencias de la relación Valladolid-Palencia-León y León-Madrid. Ambas superan su récord de 2017, cuando registraron 26 incidencias. La Segovia-Madrid suma 23 retrasos, el Valladolid-León-Gijón, 21; y el tren Salamanca-Valladolid, un clásico de las averías, totaliza 18 y bate su propio récord como uno de los que más se retrasa.

 

De manera global, diez de las catorce relaciones analizadas han sufrido más retrasos o los mismos, y solo cuatro han mejorado: la Valladolid-Puebla, la Valladolid-León-Gijón, Miranda-Vitori-Irún y el tren Ávila-Madrid, el único que no ha sufrido ni una sola incidencia grave en todo el año. Un consuelto para un tren con muchas críticas.

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