Nueva exposición de Eduardo Blázquez

El bloguero de Tribuna de Ávila expondrá su nuevo trabajo 'Árboles aéros-bosques místicos' en el Centro de Interpretación del Misticismo del 19 de abril al 3 de mayo. 

'Árboles aéros-bosques místicos' muestra, en veintiséis acuarelas, un itinerario desde los bosques azulados a las grutas pintadas que, desde las lecturas de los textos de Leonardo da Vinci sobre la Manchas, reflexionan sobre el misticismo veneciano del siglo XV y sobre los bosques del Ballet. La presencia del viaje simbólico del Sueño de Polifilo de Colonna, se reproduce en las acuarelas desde un recorrido por árboles y bosques que están determinados por el Acto Blanco del Ballet Clásico.

 

La clave antropológica e imaginaria, desde la articulación de ensamblajes entre bosques y cielos, entre árboles y nubes, elabora ritmos y trazos que, sobre las imágenes, sobre las experiencias de las lecturas que abarcan la poesía mística, quieren aliarse con las claves alegóricas para adentrarse en las danzas primitivas y en el misticismo de la luz, en los movimientos del alma.

 

El valor de lo aéreo en las acuarelas, pretende recordar el poder de las abstracciones en/desde la Naturaleza que, como los jeroglíficos del misticismo veneciano, permiten llegar a las grutas de Buontalenti y de Wagner, cuevas repletas de bosques pintados en su interior; al tiempo, se puede insistir en la unión de Julieta(superior a Romeo) con la luz-conocimiento, para llegar ante la coreógrafa Pina Bausch y descifrar el misticismo germano del Romanticismo insertado en la historia de la danza-teatro alemana.

 

Los sempiternos paisajes de Ofelia, lugares de luz eterna, desde las claves espirituales del prerrafaelismo neoplatónico, definieron la unión imaginaria de los árboles con las nubes iluminadas por los místicos, un alimento-manjar esencial para el manifiesto del Surrealismo. La seriación de acuarelas, con manchas abstractas ocasionales, envían imágenes de huellas, paisajes-parajes-recodos amplios o recortados que pueden liberar la imaginación y asociar cambios desde estructuras aéreas, desde cambios gestados entre el humo-mancha de la acuarela y la tinta china; la Noche se revela desde el impulso vegetal; la belleza de la Abstracción, de actividad mística, fulminante en la creación de árboles alados-apolíneos, frente-sobre árboles invertidos dionisíacos, intensifica la vivencia de la noche iluminada, nocturno alegórico en el Misticismo.

 

El ascenso al monte, esencial recorrido como la subida al árbol, determina la huella del vuelo visualizado en los bruscos trazos del pincel. La mutación y la mezcla, las superposiciones de técnicas y el velado eclipse, se expresan en vientos horizontales. Desde las cimas, la contemplación desde un lugar elevado, permite la cercanía al cielo, a las nubes, a la bóveda mítica de Miró y de Klein.

 

El cielo, sublime sonámbulo para Coleridge, inmenso cielo protector de Bowles, nos adentra en lo visible y lo invisible; en este marco, la función azuladora de la propuesta expositiva, dominada por los azules de mi pueblo, de Guisando, desde donde el cielo recorta los bosques para crear los árboles de luz, muestra, entre verticales rústico-místicas que, en Guisando, cada árbol aéreo se eleva en vertical de luz.

 

Los bosques de constelaciones los visualicé en Guisando, los árboles se unen a las nubes para narrar el nocturno místico. En mis imágenes arbitrarias, fusiono las miradas de las lecturas y pinturas del legado místico con los paisajes de Guisando. Las nubes y los árboles de la Sierra de Gredos activan las metamorfosis, suavizan y dan sentido a las penumbras místicas.

 

La luz de las nubes-árboles tejen como las moradoras del pintoresco pueblo abulense. El bosque de nubes impulsa la vivencia mística del éxtasis, revitalizado, desde el imaginario de san Sebastián, la mitología del misticismo. El bosque vertical y aéreo, con hojas aéreas, traduce la iconografía del místico árbol ambivalente.