“No son las formas, no es la metodología; lo que preocupa es la formación integral de la persona”
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“No son las formas, no es la metodología; lo que preocupa es la formación integral de la persona”

Victoria Lamas

Victoria Lamas, doctora en Filosofía, ha analizado el verdadero desafío de la era Covid-19.

Victoria Eugenia Lamas apunta que “todo el equipo educativo parece centrado en tratar de dar respuesta a las indicaciones de las diversas Consejerías de Educación, además de tratar de adaptar metodológicamente la enseñanza a un entorno flexible en el que pueda impartirse la clase en modalidad presencial, semipresencial y online”. Sin embargo, asegura que “la preocupación de muchos maestros va mucho más allá” porque “no son las formas, no es la metodología; lo que preocupa es la formación integral de la persona”.

 

Muchos de nosotros nos preguntamos cómo dar respuesta al nuevo desafío de una generación que en una etapa como es la Educación Primaria, en que la socialización es realmente importante, ha tenido que estar confinada en casa, con situaciones a nivel personal, familiar y socio-económico muy complejas; una generación de niños y niñas que van a tener que aprender a darse a los demás sin poder compartir sus cosas como antes, a crear un vínculo afectivo con los otros sin que haya contacto físico. Hasta ahora nos habíamos centrado demasiado en lo material, creyendo podría arreglarlo todo y hemos visto que no es así”, señala la profesora de la UCAV.

 

Asimismo, ha recalcado la importancia de compartir; que “es tiempo de aprender y de transmitir a los pequeños, que aunque no pueda compartir mis cosas materiales: mi cuaderno, mi goma de borrar o mi merienda; el otro me necesita, y es mucho más valioso ser generoso con mi tiempo, con mi actitud de respeto hacia los demás, con mi disponibilidad a la escucha. Necesitamos aprender a enseñar con cariño y con amor a cada uno de nuestros alumnos, de manera personal y única. Tenemos que saber estar, porque eso puede ser suficiente para generar un vínculo entre niños, o profesores y alumnos, que vaya mucho más allá de lo material y lo físico”.

 

Lamas habló sobre los problemas del confinamiento para los niños  explicó un caso concreto: “hace poco me contaba una compañera, que en su hogar habían comenzado a hacer turnos de tareas de casa durante el confinamiento: poner la mesa, ayudar a tender la ropa, ayudar a hacer las camas de los más pequeños, barrer, etc. Así, todos se sentían útiles y responsables, todos aportaban, ayudaban a los demás y aprendían a hacer la vida más agradable a los de casa. Con esta pequeña medida, había notado mayor alegría y orden, no solo en casa sino fuera de ella. A esto se unía un mayor sentido de responsabilidad con cada miembro de la familia,. Además, considera que “es importante que los niños se sientan queridos y valorados tanto en el colegio como en casa; y la responsabilidad en pequeñas tareas implica un grado de confianza que tiene por respuesta el sentirse parte importante del grupo”.

 

Lamas aporta otras pautas para mejorar el comportamiento de los menores, “el espíritu combativo es un punto cardinal fundamental en la actualidad. Se refiere a la lucha contra nuestra desgana, contra el negativismo tan de moda en el ambiente, contra el ‘me apetece’ y ese individualismo que se ha acentuado más si cabe en los últimos tiempos apunta la coordinadora del Grado de Maestro en Educación Primaria de la UCAV. Por ello, explica que “hay que tratar de que los niños descubran y acepten sus limitaciones y defectos y que aprendan a luchar contra ellos. Un niño envidioso, por ejemplo, nunca estará conforme con lo que tiene o la función que le toca desempeñar en el aula o en casa. Siempre estará buscando nuevas formas de conseguir lo de los demás o bien de ennegrecer los éxitos de otros. Dialogar con el niño para enseñarle a valorar lo que tiene y a compartirlo, a disfrutar del momento presente y alegrarse de los éxitos de los demás; es una forma de ayudarle a ser mejor”.

 

Para concluir, la profesora de la UCAV lanza una importante reflexión: “Enseñar a pensar y a hacerlo con profundidad” ya que para Lamas, “nada de lo anteriormente aludido tiene validez si no observamos nuestra realidad concreta, detectamos las necesidades educativas y el modo de afrontarlas. Tampoco podemos ser buenos maestros si cada día no nos paramos a pensar cómo podemos mejorar”.