No es lo mismo la alergia a la leche que la intolerancia a la lactosa

Leche (Foto: E. P.)

En los últimos años ha aumentado la alergia a numerosos alimentos, destacando la alergia a la leche.

Aunque muchas personas lo confundan, no es lo mismo una intolerancia a la lactosa que una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Por desgracia, en los últimos años ha aumentado la alergia a numerosos alimentos, destacando la alergia a la leche. Se desconocen los motivos exactos, pero en parte se cree que se debe a un mejor diagnóstico de estas patologías.

 

La doctora Carmen Andreu, alergóloga y miembro del Comité de Alergia a Alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), señala a Infosalus que existen varias teorías que intentan explicar este auge, aunque "en todas ellas son necesarios más estudios antes de darlas por ciertas":

 

- Existe una predisposición genética a heredar las patología alérgicas.

 

- Se debe a alteraciones en la flora intestinal: el recién nacido adquiere en las primeras semanas de vida una serie de bacterias intestinales que permanecen bastante estables a lo largo de su vida y que influyen en el desarrollo y maduración del sistema inmune. La composición de la flora intestinal podría estar implicada en el desarrollo de diferentes alergias.

 

- Por alteraciones en la dieta, sobre todo por un déficit de vitamina D y de ácidos omega 3, por la obesidad, o por un menor consumo de frutas y vegetales.

 

- Ante la introducción precoz de alimentos. Aunque hasta hace unos años se recomendaba retrasar en los niños la edad a la que empezae a comer los alimentos más alergénicos, se ha visto que esta medida no disminuye el número de casos nuevos de alergia a alimentos, e incluso surgen teorías que respaldan la medida contraria, la introducción precoz de algunos de estos alimentos como el cacahuete.

 

Por otro lado, la especialista de la SEAIC explica que cualquier persona puede desarrollar una alergia a alimentos pero existe una serie de factores de riesgo:

 

- Predisposición genética: aunque se desconoce el tipo exacto de herencia, sí se sabe que los hijos de personas alérgicas tienen más riesgo de desarrollar algún tipo de alergia que el resto de la población, incluyendo la alergia a la leche de vaca.

 

- Administración precoz de PLV: aquellos niños a los que se les administra en la maternidad en las primeras horas o días tras el nacimiento algún biberón de leche artificial y después continúan sólo con lactancia materna tienen mayor riesgo de desarrollar alergia a PLV que aquellos que siguen una lactancia exclusivamente materna desde el primer momento.

 

- Administración intermitente de PLV durante la lactancia materna.

 

SON PATOLOGÍAS DIFERENTES

 

Por ello, la doctora Andreu incide en que no es lo mismo una alergia a la leche que una intolerancia a la lactosa. "Son patologías diferentes. La leche está compuesta principalmente por proteínas, grasas y azúcares. La alergia a la leche consiste en una respuesta anómala de nuestro sistema inmune (el sistema de defensa del organismo) de manera que identifica como extrañas las proteínas de la leche de vaca (PLV), que son toleradas por el resto de la población".

 

"Cada vez que la persona alérgica toma leche u otro que la contenga fabricará una serie de defensas como la inmunoglobulina E (IgE) contra esas proteínas de la leche y que serán las responsables de los síntomas de alergia. Es suficiente una pequeña cantidad de leche para producir una reacción alérgica", agrega.

 

Así, explica que las principales proteínas de la leche responsables de la reacciones alérgicas son la caseína, la alfalactoalbúmina y la betalactoglobulina. Por el contrario, destaca que en la intolerancia a la lactosa no participa el sistema inmune. "La lactosa es un azúcar de la leche, y para digerirlo es necesario una enzima denominada lactasa. Los intolerantes a la lactosa no tienen suficiente cantidad de esa enzima y no pueden digerirla. Existen diversos grados de intolerancia de manera que algunas personas pueden tomar pequeñas cantidades de lactosa y otros con mínimas cantidades tienen síntomas de dolor abdominal, diarrea, o flatulencia, entre otros síntomas", detalla la alergóloga.

 

En ocasiones, subraya que la intolerancia a la lactosa es transitoria y aparece después de tomar antibióticos, o tras infecciones intestinales por virus, bacterias o parásitos, por ejemplo. "Por lo tanto la alergia a la lactosa no existe. Cuando se hable de alergia a la leche nos referiremos a una reacción mediada por un mecanismo inmune frente a proteínas de la leche y no al déficit de enzima lactasa propia de la intolerancia a la lactosa", resalta la experta.

 

No obstante, advierte de que en el caso de la alergia a las proteínas de la leche de vaca es posible que haya una sobrestimación del número de casos al confundir la alergia a la leche con la intolerancia a la lactosa.