Meningitis: cómo detectar que nuestro hijo ha contraído esta peligrosa enfermedada

La menigitis puede ser viral o bacteriana: esta última es la más grave. Sus síntomas se pueden confundir con los de otras enfermedades y pueden empezar con una simple irritabilidad.

La meningitis es una enfermedad infecciosa que consiste en una inflamación de las meninges. Aunque la mayoría de los casos se dan en pacientes menores de cinco años, principalmente menores de un año, hay que tener en cuenta que las principales edades que llevan en su nasofaringe este meningococo son los adolescentes y que son ellos los que diseminan la enfermedad al resto de edades.

 

 

Meningitis viral o bacteriana

 

La meningitis puede ser viral o bacteriana. Se produce por varios agentes: las bacterias, virus, hongos y parásitos, en esta dos últimas "no se debe temer por la salud", incluso por la vía vírica tampoco. Sin embargo, la vía bacteriana "sí es la más temida", ya que es la que más daño puede causar en la salud. La meningitis bacteriana puede ser muy grave y provocar discapacidad o muerte si no es tratada rápidamente.

 

 

Los síntomas

 

Se trata de una enfermedad rara pero "muy grave" que afecta especialmente a los niños lactantes, a los menores de cuatro años y a los adolescentes de 15 a 19 años.  El principal problema que presenta la patología y que, por ende, incrementa el riesgo de muerte, son los síntomas inespecíficos ya que al principio provoca unas pequeñas manchas, fiebre alta, dolor de cabeza y rigidez de nuca, signos "fácilmente confundibles" con otra enfermedad, junto con los vómitos disparados, y en las últimas fases manchas pero "cuando la situación es extremadamente" grave.


En general, cuanto más pequeño es el niño, más inespecíficos serán los síntomas, aunque la fiebre está presente en prácticamente todos los casos. En recién nacidos y niños pequeños, además, puede aparecer irritabilidad o somnolencia. En niños mayores, es más común el dolor de cabeza, los vómitos, la rigidez cervical o la tendencia al sueño. En todos los casos pueden aparecer convulsiones u otros signos de afectación neurológica.

 

 

Cómo detectarla a tiempo

 

La Asociación Española Contra la Meningitis (AEM) ha aconsejado a los padres que deben prestar atención si el niño presenta una fiebre alta, falta de apetito, sensibilidad a la luz, somnolencia o un "comportamiento anormal", para facilitar un posible diagnóstico lo antes posible. Si los padres ven un comportamiento que haga pensar "este no es mi hijo", deben acudir "corriendo al hospital más cercano".

 

 

Cómo curarla


La meningitis bacteriana necesita en todos los casos ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico intravenoso, a veces con más de un antibiótico hasta que se identifique el germen causal. Además, se pueden necesitar otros tratamientos según el caso, como corticoides, antiepilépticos o líquidos intravenosos. Los expertos recomiendan siempre la vacunación preventiva.
 

 

Tipos y casos


Existen tres tipos diferentes de meningitis: las víricas, que son las más comunes y que están producidas por multitud de virus diferentes; las bacterianas, producidas por distintas bacterias, son las más graves, siendo las bacterias más frecuentes actualmente en nuestro entorno el meningococo y el neumococo; y la meningitis tuberculosa.

 

Existen diferentes serogrupos de meningococo, la bacteria causante de la enfermedad, siendo los más frecuentes a nivel mundial los tipos A, B y C. A nivel general, la distribución de los mismos varía según la zona geográfica, siendo el tipo A el más frecuente en determinadas zonas de África, con una incidencia de alrededor de 1.000 casos por cada 100.000 habitantes; y el B y C en los países de Occidente.

 

En España, en la temporada 2015-2016 el número de casos confirmados de enfermedad meningocócica invasiva fue de 268; en 2017 fueron unos 300 casos. La mayoría se produjo en niños menores de cinco años. En los últimos meses se han producido varias infecciones y dos fallecimientos en Castilla y León.