Medio centenar de alumnos participan en la conferencia sobre hipoteca inversa del profesor Francisco Pérez de Pablo
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Medio centenar de alumnos participan en la conferencia sobre hipoteca inversa del profesor Francisco Pérez de Pablo

Conferencia impartida por el profesor de la UCAV, Francisco Isaac Pérez de Pablo.

Más de medio centenar de alumnos de la Universidad Vasco de Quiroga (México) han asistido de forma telemática a la conferencia impartida por el profesor de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) Francisco Isaac Pérez de Pablo sobre la denominada Hipoteca Inversa y los seguros de dependencia en el contexto español y europeo

Más de medio centenar de alumnos de la Universidad Vasco de Quiroga (México) han asistido de forma telemática a la conferencia impartida por el profesor de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), el Dr. Francisco Isaac Pérez de Pablo sobre la denominada Hipoteca Inversa y los seguros de dependencia en el contexto español y europeo. 

 

Durante la ponencia, enmarcada dentro del Programa Internacional de la UCAV y la Universidad Vasco de Quiroga (UVAQ) y desarrollada en la UCAV por David Sanz, director de relaciones internacionales UCAV; han intervenido también Luis Torres, director Programa de Derecho UVAQ, y la Dra. Rebeca Jaqueline Murillo, directora de Relaciones Internacionales UVAQ. En ella, se ha mostrado a los asistentes las distintas modalidades de esta variedad contractual financiera y su situación actual tanto en España como en el ámbito europeo, las perspectivas futuras en la oferta y demanda de hipotecas inversas y el contexto actual en que se desarrollan la concesión de este tipo de préstamos que, aunque va en aumento, no ha alcanzado la expansión crediticia prevista en sus inicios.

 

Tal como ha indicado Francisco Isaac Pérez de Pablo, hacer líquido el valor de la vivienda mediante productos financieros puede contribuir a paliar uno de los grandes problemas socioeconómicos que tienen España y la mayoría de países desarrollados: la satisfacción del incremento de las necesidades de renta durante los últimos años de la vida.

 

La hipoteca inversa, más conocida por su denominación norteamericana “reverse mortgage” aunque diferentes entidades financieras utilizan nombres específicos (“pensión hipotecaria” o “renta vivienda”), consiste en un préstamo realizado por una entidad financiera que permite a una persona mayor recibir una cantidad mensual complementaria a su pensión, durante un plazo de tiempo concreto (generalmente entre 10 y 15 años), a un interés fijo negociable a cambio de establecer su vivienda como garantía 3 y con el consentimiento de los herederos como recomendación. De esta forma, se cobra una renta, cuyo importe dependerá de la tasación del piso, de la edad del solicitante o esperanza de vida del cliente y de sus preferencias en la forma de recibir el dinero.

 

Se  trata de un crédito o préstamo garantizado con una hipoteca que recae sobre la vivienda habitual (también sobre otras viviendas, pero, en ese caso, las posibles ventajas o beneficios fiscales serían menores), concedido, de una sola vez o a través de prestaciones periódicas, a una persona que debe ser mayor de una determinada edad —a partir de 65 años— o acreditar un grado de discapacidad (igual o superior al 33 %) o dependencia (dependencia severa o gran dependencia), no siendo exigible su devolución hasta el momento de su fallecimiento.

 

Al contrario que en una hipoteca normal, la deuda no va disminuyendo con el tiempo, sino aumentando hasta que un tercero -los herederos del inmueble- opta por asumirla como propia, en caso de interesarle mantener la propiedad del inmueble, según ha expuesto Francisco Isaac Pérez de Pablo.

 

Una ventaja que se puede encontrar en nuestro país para el desarrollo de esta figura –ha continuado explicando el profesor de la UCAV– es el alto índice de propiedad de los ocupantes de viviendas, superior al de nuestro entorno europeo. A esto se suman el aumento de la longevidad y las expectativas de que las pensiones y ayudas públicas no siempre puedan mantener una evolución ascendiente o, al menos, permitan mantener una forma de vida al pasar de una determinada edad o, dicho de otra forma, al dejar el mundo laboral.

 

Siendo una figura de origen anglosajón —en Estados Unidos y el Reino Unido, allá por los años sesenta y setenta, ya se expandió el reverse mortgage—, en España la Ley 41/2007, de 7 de diciembre regula en su disposición adicional primera (DA 1.ª) la hipoteca inversa basándose en la idea de usar un inmueble, bajo determinados condicionantes, para obtener financiación. El envejecimiento progresivo de la población española ha motivado, en buena medida, la búsqueda de recursos económicos en esa parte de la vida en que, mayoritariamente, los ingresos menguan, mientras que los gastos no siempre siguen idéntica tendencia.

 

En palabras de Francisco Isaac Pérez de Pablo, no cabe duda de que el desarrollo de un mercado de hipotecas inversas que permitan a las personas mayores utilizar parte de su patrimonio inmobiliario para aumentar su renta ofrece un gran potencial de generación de beneficios económicos y sociales. La posibilidad de disfrutar en vida del ahorro acumulado en la vivienda puede aumentar enormemente la capacidad para suavizar el perfil de renta y consumo a lo largo del ciclo vital, con el consiguiente efecto positivo sobre el bienestar.