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Medidas contra el botellón, ¿preocupa por expandir el Covid-19 en pueblos y ciudades?

Botellón.

Ávila Libre de Peajes propone una serie de propuestas para su erradicación.

La formación política Ávila Libre de Peajes ha mostrado su preocupación por la proliferación de botellones en la capital y los municipios de la provincia abulense.

 

Además, el partido político hace hincapié en el peligro que supone esta práctica para la propagación de la Covid-19.

 

Por todo ello, han enviado el siguiente comunicado a los medios de comunicación: 

 

"1.- QUE ES EL BOTELLON ORIGENES

 

Se podría definir el botellón como: Una reunión masiva de jóvenes, en espacios abiertos de libre acceso, para beber la bebida que han adquirido previamente en comercios, escuchar música y charlar.

 

El botellón no tiene por qué ser en sí un problema. Lógicamente, si los amigos que se reúnen para beber no son menores de edad, si después de haber degustado las bebidas recogen los envases y todos los desperdicios y se comportan de una manera cívica, respetando el mobiliario urbano y guardando las formas elementales de la convivencia.

 

En los años 60 y 70 se hacían guateques y en los 80 comenzó el llamado botellón donde se reunían en las calles para beber litronas. La diferencia estriba en que no se bebía de forma neurótica hasta la extenuación y no les daba por destrozar lo que encontraban a su paso.

 

Esta práctica se ha visto aumentada de manera alarmante llegando hasta el doble del consumo en los últimos 20 años, y la edad de sus participantes se ha reducido de forma drástica (la edad media de los jóvenes que realizan prácticas abusivas de bebidas alcohólicas es de 14 años). Consumiendo alcohol y otras drogas, como la marihuana, el cannabis, la cocaína, el éxtasis, etc.

 

Todos los fines de semana se suceden borracheras, comas etílicos, vomitonas, voces y gritos, atentando contra la convivencia y el descanso nocturno vecinal. Tanto en ciudades como en pueblos, sobre todo en tiempo estival.

 

2.- HIPOCRESIA Y MEDIDAS POLITICAS QUE NO HAN SOLUCIONADO NADA

 

Las leyes y, en general, las normas van dando tumbos, según Ciudades o Comunidades Autónomas y eso hace que muchos jóvenes no las interioricen. Las leyes proporcionan a los menores muchos derechos y pocas obligaciones y deberes, por lo que unas veces las obedecen y otras, no.

 

Por un lado, aplicación de multas y por otro la creación en muchas ciudades de botellóndromos, lugares fuera de zonas urbanas, donde se potencia el botellón. Ambos no han dado resultados y se continua con el problema del botellón a día de hoy.

 

En las ultimas fechas, se ha convertido en un nuevo problema para la sociedad, ante el peligro de contagio del coronavirus y su expansión. Por lo que deberíamos pedir responsabilidad a estos adolescentes, sus familias y a las autoridades que tomen medidas contundentes

 

3.- QUIENES SON LOS RESPONSABLES

 

EL PROBLEMA SOMOS TU Y YO, ADULTOS, los que ejemplarizamos y promovemos la cultura del beber.

 

El consumo de bebidas alcohólicas es una cuestión social y cultural en España, por lo que las propuestas alternativas al botellón deben tener en cuenta el entorno social del joven

 

¿No será el botellón una consecuencia de factores educacionales y familiares y no sólo de modelos aprendidos en nuestra cultura, que festeja las fiestas con alcohol?

 

4.- POSIBLES SOLUCIONES

 

Los padres deben implicarse en la educación y ver la forma de presentar a sus hijos alternativas de ocio que puedan compartir con sus amigos. Además, deben favorecer la formación en sus hijos de hábitos saludables, así como enseñarles a auto controlarse y acostumbrarles a asumir responsabilidades en su vida personal y en el ámbito doméstico y social.

 

Desde el ámbito escolar se debería reforzar la educación en valores, la prevención, la información, la atención individualizada y en grupo, a los jóvenes comenzando en edades tempranas. Deben conocer los límites de su conducta y tener una información exhaustiva de los daños que causan el alcohol y las drogas, eligiendo y valorando, para que exista una convivencia pacífica entre personas civilizadas.

 

Las instituciones deben fomentar programas y espacios creados por y para jóvenes, donde puedan desarrollar sus inquietudes, sin que el alcohol sea la motivación principal.

 

Mayor apoyo al deporte y el asociacionismo juvenil

 

Fin de las medidas represivas contra las personas jóvenes que consumen alcohol, realizando trabajos comunitarios, en lugar de multas.

 

Desde Colegios, Parroquias, Asociaciones de Vecinos, que recuperen la función que tuvieron en el pasado como lugar de ocio y socialización autónoma sin alcohol, fuera del hogar familiar, que la juventud necesita.

 

Todo esto es competencia tanto de la familia, como de la sociedad en la que el joven vive, por lo que compete también a las instituciones educativas, municipales. Y el fin debe ser: Educar para la sociabilidad, Educar para la convivencia, Educar para la salud, Educar para generar entornos medioambientales".