Más de 3.500 enfermos mentales se beneficiaron del nuevo modelo de atención integral de la Junta

Alicia García ha clausurado el XX Congreso Estatal del movimiento asociativo Salud Mental España junto a su presidente, Nel González, y el presidente de la Federación Salud Mental Castilla y León, Jesús Corrales.

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, Alicia García, ha destacado que más de 3.500 personas con discapacidad por enfermedad mental se beneficiaron en 2016 del nuevo modelo de atención integral de la Junta.

 

El congreso, bajo el lema 'Una vida en primera persona', ha contado con 400 personas provenientes de toda España. La consejera ha incidido en la clausura en "la importancia del nuevo modelo de atención a las personas con discapacidad que se desarrolla en Castilla y León", que es "pionero en España".

 

El proceso de atención a través del modelo socio-sanitario, con financiación de Servicios Sociales y con atención sanitaria del sistema público, ha permitido a la Junta atender en 2016 a través de este modelo integral de forma específica a 3.511 personas con discapacidad mental.

 

De ellas, 241 personas son atendidas en residencias, 294 en viviendas supervisadas, 626 participando en centros de día, 85 personas con servicio de asistencia personal, 131 con servicio de promoción de la autonomía personal, 709 con apoyos de los equipos de autonomía personal viviendo en sus domicilios y 1.425 personas a través de la realización de itinerarios personalizados de inserción laboral.

 

El sistema está basado en la coordinación entre sistemas "como garantía en la atención y que pone a la persona como centro de dicha atención", para asegurar "la continuidad de cuidados y el acompañamiento permanente en los distintos momentos de su vida, de acuerdo con el proyecto vital que cada persona haya elegido para sí misma".

 

El nuevo modelo está ordenado a través de las directrices de funcionamiento del modelo integrado, que se aprobaron en octubre de 2016.

 

La importancia de las directrices de este modelo radica en que "se centran tanto en el proceso como en las prestaciones del ámbito social y sanitario, buscan la continuidad de los servicios integrados y el apoyo al proyecto de vida de las personas con discapacidad por enfermedad mental durante el tiempo que lo precisen".

 

También "garantizan la intervención de estas personas en el proceso de elaboración de sus proyectos de vida y establecen una red coordinada de servicios, recursos y programas de atención psiquiátrica, recuperación y soporte social que ayuda a estas personas a mantenerse y funcionar en la comunidad del modo más integrado y autónomo posible".

 

García ha señalado que el sistema ofrece que cada persona, "con los apoyos necesarios, pueda desarrollar su proyecto vital, este modelo de atención socio-sanitario establece cuatro fases", dedicadas a detectar la necesidad, valorar las necesidades sociales y sanitarias, asignación de prestaciones y seguimiento de cada caso.

 

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