‘Madrigal de una noche de verano’, del sevillano Víctor Jiménez, gana el XXIV Concurso Fray Luis de León

Gonzalo Martín, Rufino Rodríguez, Agustín González y Carmelo Luism, en el anuncio del ganador. / Foto: Antonio S. Sánchez

El jurado escogió esta composición de tres décimas como primer premiado por “su temática, su musicalidad, la rima interna y porque está muy bien construido”, además de que entregaron un segundo premio al soneto ‘Esta locura que te debo’, de Miguel Sánchez Robles, y tres menciones de honor “debido a la gran calidad de los trabajos presentados”.

La Diputación de Ávila ha dado a conocer el ganador del XXIV Concurso de Madrigales Fray Luis de León, que este año ha recaído sobre el sevillano Víctor Jiménez con su ‘Madrigal de una noche de verano’, bajo el lema ‘Babel’, una composición de tres décimas que ha sido galardonada con un premio de 1.000 euros, a cargo de la institución provincial.

 

Víctor Jiménez, nacido en 1957, es un profesor de instituto que tiene una infinidad de obras de poesía dentro de su largo recorrido en este campo, publicadas en diversas antologías. Su madrigal se compone de tres décimas con una composición más o menos descriptiva de lo que puede ocurrir cuando estamos sosegados en una terraza de un hotel.

 

El jurado, presidido por el alcalde de Madrigal de las Altas Torres, Rufino Rodríguez, y que está compuesto además por Carmelo Luis, presidente de la institución Gran Duque de Alba, por Gonzalo Martín, Sonsoles Sánchez-Reyes y por Ana María del Amo, han escogido el madrigal ganador por unanimidad, por razones, según explicó Luis, como “su temática, su musicalidad, la rima interna y porque está muy bien construido”.

 

Además, se designó un segundo premio, que ha ido a manos de Miguel Sánchez Robles por ‘Esta locura que te debo’, entregado bajo el lema ‘Madrigal para agradecer un beso’, que ha sido premiado con 800 euros a cargo del Ayuntamiento de Madrigal de las Altas Torres. Cabe destacar, en este caso, que Sánchez Robles, original de la localidad murciana de Caravaca de la Cruz, vuelve a quedarse a las puertas del primer premio, repitiendo el segundo, y de él destacó Luis que “no hubo unanimidad”, ya que “había muchos sonetos de gran calidad”.

 

Además, tal y como apuntó el presidente provincial, Agustín González, “debido a la gran calidad de los trabajos presentados” se designaron tres menciones de honor, que fueron para Francisco Jiménez Carretero, de Albacete, por ‘Madrigal de la duda enamorada’; Manuel Sánchez Gorjón, de Palencia, por ‘Besadme sol de Ternura’; y Silvia D. González, de Valencina de la Concepción (Sevilla), por ‘Madrigal de los Phrasal Verbs’.

 

El concurso, convocado por la Diputación Provincial a través de la Fundación Gran Duque de Alba y con la colaboración del Ayuntamiento de Madrigal, ha contado este año con la participación de 80 escritores, algo menos que en ediciones anteriores, y la entrega oficial de los premios se celebrará en el Real Hospital de la localidad morañega, el próximo domingo 7 de septiembre a las 20,30 horas.

 

El madrigal ganador, ‘Madrigal de una noche de verano’, obra de Víctor Jiménez, dice así:

 

Una terraza de hotel

con copas bajo la luna

y gallos, pavas y alguna

serpiente de cascabel.

Una torre de Babel.

y, entre esa fauna, te veo

acercarte y no me creo

lo que estoy sintiendo ahora

cuando me besa la aurora

con los labios del deseo

 

De sueños vienes vestida.

al aire, suave, la espalda

y corta, corta la falda

y abierta como una herida.

Y te da la bienvenida

y se me olvida del pasado

mi corazón desbocado,

al galope sus latidos.

Ya ni recuerdos ni olvidos…

Es la hora del pecado.

 

Mis manos en tu cintura…

y en mi cintura tus manos.

No hubo nunca unos veranos

con tanta temperatura

a tantos cielos de altura.

Honda suena la canción.

Y en las copas de balón

se va derritiendo el hielo

cuando te sueltas el pelo

y me suelto el corazón.

 

Y, por su parte, el soneto ‘Esta locura que te debo’, de Miguel Sánchez Robles, galardonado con el segundo premio del concurso es el siguiente:

 

Te amaré para siempre mientras viva

porque al amarte existo y me renuevo

esta locura dulce que te debo

el vértigo voraz, la luz votiva,

 

lo que soy, lo que fui, la sucesiva

dicha de despertar distinto y nuevo

y en tus ojos beber todo el placebo

que aquieta mi ansiedad definitiva.

 

Recordaré por ti los dones de la tierra,

el jazmín y la espuma y la cigüeña,

la fragancia y la aurora y la manzana,

 

el aroma y la sed que nos destierra,

por ti la vida entera que se sueña

y beso que me das cada mañana.