Lydia Jiménez, presidenta del Consejo Directivo de la UCAV: “La mujer que existe de verdad es la mujer concreta que se ha ido haciendo a golpe de libertad”
Cyl dots mini

Lydia Jiménez, presidenta del Consejo Directivo de la UCAV: “La mujer que existe de verdad es la mujer concreta que se ha ido haciendo a golpe de libertad”

Lydia Jiménez

La Universidad Católica de Ávila (UCAV) ha acogido una charla en la que Lydia Jiménez, presidenta del Consejo Directivo de la UCAV, ha ofrecido propuestas para un feminismo alternativo. Un tema apasionante por la relevancia e importancia que tienen en el momento actual, tal como ha asegurado en el inicio de su ponencia Lydia Jiménez

La Universidad Católica de Ávila (UCAV) ha acogido una charla en la que Lydia Jiménez, presidenta del Consejo Directivo de la UCAV, ha ofrecido propuestas para un feminismo alternativo. Un tema apasionante por la relevancia e importancia que tienen en el momento actual, tal como ha asegurado en el inicio de su ponencia Lydia Jiménez.

 

Para ello, Lydia Jiménez ha partido de una afirmación concreta: “Hombre y mujer somos iguales, pero no somos idénticos”. En palabras de la presidenta del Consejo Directivo de la UCAV “somos iguales en cuanto a equidad, posibilidades, finalidad y roles que podemos ocupar, pero no somos idénticos; es decir, según nuestra constitución biológica estamos especialmente predispuestos y específicamente abocados a tener unos roles distintos complementarios entre hombres y mujeres”.

 

Una afirmación que, para Lydia Jiménez, tendríamos que tener presente porque de ahí parten algunas interpretaciones erróneas. Asimismo, se ha referido al principio que señala que “el hombre y la mujer tienen que establecer entre ellos una complementariedad”. “Somos iguales, no somos idénticos, somos complementarios y esa complementariedad es importante para que cada uno sepa situarse en lo que es, en lo que tiene y en lo que tiene que aportar a una persona de un sexo distinto”, ha indicado como preludio de su charla sobre los nuevos feminismos que se extienden por la sociedad.

 

¿Qué es ser mujer?

En palabras de Lydia Jiménez, ser mujer “no es lo que el modelo determinista biológico y cultural afirma: ama de casa y mujer relegada a su hogar. Tampoco lo que el feminismo radical propone basado en una libertad absoluta que niega la naturaleza, el poder, la actividad exterior y la lucha igual que el hombre. No es tampoco debilidad, no es un cuerpo que se vende.

 

El genio femenino es la capacidad que tiene la mujer para trasmitir vida, para dar vida, para ser madre, para ser trasmisora de vida biológica y espiritual. Madre en la familia biológica, educadora, y madre en la gran familia humana: en la sociedad, educadora de la paz y generadora de solución de conflictos”.

 

La educación de la mujer, explica Lydia Jiménez, supone un cultivo de la reflexión, de enseñar a pensar y de enseñar a querer: educación de la voluntad y enseñar a amar: educación del corazón. Algunos feminismos parten de la idea de que las mujeres no nacen como tal, sino que la sociedad y la cultura las va configurando como mujeres. Eso es lo que el feminismo radical o de género asegura en muchas partes. Por otro lado, el posmoderno, rechaza la esencia: “No se nace mujer, se llega a serlo”, una expresión de Simone de Beauvoir repetida en numerosas ocasiones.

 

¿Cómo habría que educar a la mujer, según esa afirmación? Para Lydia Jiménez, no según la identidad que tiene, sino en la libertad absoluta, sin verdad, que decida, que sea valiente, que cree nuevos valores o que se enfrente. Pero ¿puede estar entre sus decisiones el ser madre y cuidar el hogar? “Simone de Beauvoir, nos dice que no, ninguna mujer debería tener esa opción, ninguna mujer debería estar autorizada a quedarse en casa a criar a sus hijos, porque si tienen esa opción, demasiadas mujeres la elegirían”, señala Lydia Jiménez, quien apunta que “Simone de Beauvoir y el feminismo radical niegan la esencia de la mujer”.

 

Otros feminismos señalan que, por ser mujer, tienen una naturaleza, una esencia o son el sexo débil, abocadas a la maternidad, a ser ama de casa o someterse al varón, y esa tampoco es la condición de la mujer, tal como asegura Lydia Jiménez. “Porque la educación de la mujer, según esa identidad, consistiría en promover su naturaleza, sus valores femeninos, enseñando las labores propias del hogar y la esfera pública no sería adecuada a su naturaleza. Esa forma de pensar y esa actitud, consideradas hoy totalmente inaceptables ha sido predominante en la historia y todavía lo es en muchos lugares del mundo. Y ha generado como contrapartida el feminismo radical que niega la esencia”.

 

Otros feminismos actuales e intelectuales –explica la presidenta del Consejo Directivo de la UCAV-, defienden el genio femenino. Un genio que consiste “en la capacidad para dar vida, para ser madres, que no es debilidad, ni sumisión, ni genitalidad, ni encerramiento en el hogar; sino apertura, entrega, interioridad, creatividad, vida y libertad, dentro de la naturaleza y dentro de la identidad como mujer, y, por tanto, persona igual que el varón (no idéntica) con la misma dignidad y derechos, pero siendo mujer”.

 

La educación según esta afirmación –explica Lydia Jiménez-, sería desarrollar “los valores de esa identidad, ninguno de los cuales niega la capacidad de desarrollar cualquier tipo de trabajo y aporta, además, eso que la sociedad competitiva e individualista necesita: el genio femenino, que es generador por antonomasia de solidaridad”.

 

Un feminismo con el que se identifica la presidenta del Consejo directivo de la UCAV, al considerar que la mujer “posibilita la educación, porque educar es llegar a ser en plenitud lo que ya se es en potencia”. “Decimos sí a un feminismo esencialista, no determinista. Feminismo de la libertad y por ello también existencialista, pero que no niega la naturaleza, esencia o identidad, sino que se apoya en ella”, señala Lydia Jiménez.

 

“La mujer que existe de verdad es la mujer concreta que se ha ido haciendo a golpe de libertad”, apunta en referencia a las mujeres que tenemos a nuestro alrededor que, por ejemplo, han podido graduarse en la Universidad porque hubo muchas mujeres que lucharon por ello, o han llegado a ser maestras o ingenieras.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: