Los rostros del coronavirus: Hombres y mujeres casi desconocidos a los que la pandemia puso en el foco

Casado, Simón, Villarroya, Illa, Díaz... apellidos a los que muchos hace unos meses seguro que no podían relacionar con un rostro y el coronavirus convirtió, más allá de sus cargos, en estrellas mediáticas. 

Durante los últimos meses han pasado de ocupar cargos importantes en trabajos con poco interés para el gran público a ser los rostros más habituales en periódicos, informativos. Del casi anonimato a sentir todos los focos en su persona. Son los 'grandes' rostros de la 'era Covid-19' porque eran los más desconocidos, e incluso ninguneados, y hoy todos saben quienes son y cuál ha sido y es su relevancia en esta crisis que aun vivimos. 

 

FERNANDO SIMÓN

 

 

En 2014 tuvo su primer gran contacto con los medios cuando surgió la crisis del ébola aunque aquello no duró suficiente como para convertir a Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, en el personaje que es hoy. Su presencia en este puesto se remonta a 2012, bajo el Gobierno entonces del Partido Popular, pero era una persona prácticamente desconocida porque su trabajo se desarrolla lejos del foco mediático. 

 

Ahora, sin embargo, es 'el rostro' de esta crisis sanitaria en España y lo es tanto para sus defensores como para sus detractores que hay muchos en ambos bandos porque para unos ha hecho todo lo posible desde un espíritu didáctico y paciente y para otros ha hecho todo lo malo despreciando y no calculando los riesgos al principio de la crisis pese a su condición de experto. De unos recibe trato casi de 'rock star', cosa que provoca la crítica de los otros algo que a él parece hacerle gracia y quizás eso es lo que le ha distanciado de algunos otros protagonistas de la crisis.  

 

VERÓNICA CASADO

 

 

La responsable en materia sanitaria de Castilla y León fue nombrada consejera del área en julio de 2019, meses antes de que estallara esta crisis mundial. Su prestigio como médico de familia le precedía y más desde que fue nombrada mejor médico de familia del mundo en el Congreso Mundial de Medicina de Familia y Comunitaria de la WONCA World en octubre de 2018. Cuando aceptó el cargo de consejera propuesto por Fernández Mañueco admitió que había sido una decisión difícil porque vivía “instalada en el confort” de sus pacientes y alumnos pero lo que seguro que no presagiaba es que se iba a enfrentar a la crisis sanitaria más dura. Día tras día, en rueda de prensa, informó y defendió en ocasiones decisiones polémicas discutidas incluso por sus compañeros sanitarios. Lo que no se le puede negar ha sido la entrega y su espíritu didáctico repitendo una otra vez, casi en forma de 'mantra' recomendaciones como "distancia social, higiene de manos" o dando recomendaciones incluso sobre cómo ir a la compra o poner la lavadora.

 

De ella y de los momentos que ha vivido en esta crisis también se recordará aquella jornada en la que comparecía a petición propia en las Cortes de Castilla y León y el agotamiento, la tensión y la pena pudieron con ella. Lloró desconsolada al nombrar a compañeros fallecidos por COVID-19. 

 

SALVADOR ILLA

 

 

A él le cabe la consideración de 'el hombre tranquilo'. El ministro desconocido del gobierno de Pedro Sánchez se ha convertido casi en la estrella de su gabinete y solo hay que comprobarlo en cómo se le ha reclamado en los últimos días en las campañas electorales que se han celebrado en el País Vasco y Galicia. Su nombramiento como ministro llegó después de aquella intervención, se le calificó como la cuota del PSC en el Gobierno, pero la irrupción de la COVID-19 le hizo dar un paso hacia adelante. 

 

El confinamiento y su condición de mando único, han convertido a Salvador Illa en una de las caras más reconocidas de los últimos meses pese a que él no ha variado un ápice su forma de actuar, su imagen o su exposición mediática. De hecho, lejos de las entrevistas en algunos casos más personales que han ofrecido algunos de los responsables más significados durante la pandemia, él ha mantenido una línea discreta de la que es un buen ejemplo ese traje negro convertido en seña de identidad. 

 

Reticente al enfrentamiento, pese a ocupar la cartera más delicada durante la pandemia, su forma de llevar las conversaciones con otros partidos con ese agradecimiento final que dedicó a todos los portavoces ha conseguido reforzar su figura y su peso en un consejo ministerial en el que apenas se llevaba una mirada. 

 

MIGUEL ÁNGEL VILLARROYA

 

 

El Jefe del Estado Mayor llevaba dos meses en el cargo cuando se convirtió en el enlace entre el Gobierno y el Ejército en la comunicación necesaria para afrontar la crisis sanitaria. Desde su puesto de Jemad Villarroya fue el encargado de desplegar el ejército por todo el territorio nacional, ofrecer todas las instalaciones hospitalarias y médicas de las que dispone el ejército y desplegar sus tropas por todo el territorio nacional, tal como decidió la ministra de Defensa, Margarita Robles. 

 

En sus primeras intervenciones fue rotundo y planteó que la emergencia sanitaria era una 'guerra' en la que era necesaria la colaboración de todos. Un tono bélico protagonista en sus comparecencias en las que no dejó de arengar la 'moral de la tropa'. "Hoy es viernes en el calendario, pero en estos tiempos de guerra o crisis, todos los días son lunes", es una de las frases inolvidables con las que recordó a todos que en esta batalla no podía haber descanso ni despistes. 

 

MARTÍNEZ ALMEIDA

 

 

Pocos, por no decir ningún político, ha conseguido variar tanto la percepción que se tenía de él a principios de marzo con la actual. En cuatro meses Martínez Almeida ha pasado de ser alcalde de Madrid casi de rebote y personaje propenso a convertirse en objeto de chanza y burla, a ser el uno de los ediles con mejor valoración. 

 

¿Cómo lo ha hecho? Tan sencillo como difícil de ver. Apostando por la sensatez, la prudencia, la moderación, respetando las recomendaciones y, sobre todo, manteniendo un diálogo fluido con todas y cada uno de los representantes políticos de su ayuntamiento, fueran del color que fueran. Y lo ha hecho sin desaparecer, como ha sucedido en otras alcaldías, pero sin buscar protagonismo y quizás eso en un político es lo que hoy más valora el votante, trabajo sin ganas de cámara. 

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