Los ópticos abulenses advierten del riesgo de practicar deporte sin una protección ocular adecuada

ARCHIVO.

Los ópticos-optometristas de Ávila recuerdan que el efecto dañino de la radiación solar aumenta mucho con la altitud y puede causar quemaduras en la córnea y la retina y favorecer la aparición de cataratas prematuras. 

En los últimos años estamos asistiendo a un verdadero boom del running al que la población de Ávila no es ajena. Cada vez son más las personas que, concienciadas sobre los beneficios del ejercicio en la salud, comienzan a correr de forma rutinaria e, incluso, a competir. Otras optan por los atractivos y numerosos deportes de invierno o por realizar frecuentes rutas de senderismo, una de las mejores opciones para hacer ejercicio en conexión con la naturaleza. El sol invernal, el frío, la nieve, y el viento no son obstáculo para los esforzados deportistas, convencidos de los enormes beneficios de la actividad física para disfrutar de una vida saludable. Pero, ¿somos tan conscientes de que este concepto debe contemplar también la salud visual?

 

Como se explica desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL), que representa a más de medio centenar de especialistas de Ávila, es frecuente pensar que sólo debemos proteger nuestros ojos del intenso sol del verano, sin tener en cuenta que los meses más fríos del año también pueden acarrear amenazas para nuestro bienestar ocular. Esta realidad afecta especialmente a quienes practican deporte al aire libre, una actividad que exige el uso de una protección ocular adecuada frente a los efectos dañinos del sol –muy especialmente en zonas de nieve-, el viento y el frío, y también para evitar objetos que puedan impactar en los ojos durante el ejercicio.  

 

Así lo explica Ana Belén Cisneros, secretaria general del COOCYL, quien recuerda que en invierno el sol se sitúa más bajo en el cielo y a un ángulo diferente, lo que puede incrementar la exposición ultravioleta, tanto en días grises como en los despejados. Además, “el efecto dañino del sol aumenta mucho con la altitud, y puede generar quemaduras en la córnea, la retina y el cristalino, provocando fotoqueratitis y úlceras corneales, al tiempo que aumenta el riesgo de aparición de cataratas prematuras”.

 

Por eso, unas gafas de sol adecuadas para la práctica deportiva son un complemento imprescindible que también contribuirá a hacer frente a otras amenazas para la salud de los ojos, como el frío y el viento, “que afectan a la lágrima, haciendo que se evapore muy rápidamente y produciendo irritación y sequedad ocular”. Una mayor exposición a las infecciones y a las alergias oculares son algunas de las consecuencias más graves de esta desecación ocular. El problema afecta especialmente a los usuarios de lentes de contacto y a quienes padecen el denominado síndrome de ojo seco, cuyos síntomas incluyen dolor, quemazón, visión borrosa, enrojecimiento y, paradójicamente, lagrimeo excesivo, mecanismo con el que los ojos compensan la falta de humedad.